"La jornada ha sido dura, pero muy gratificante"


El consiliario de la hermandad del Rocío de Córdoba, Tomás Pajuelo, valora la jornada de camino realizada por la filial cordobesa

jornada
La hermandad del Rocío Córdoba en Utrera./Foto: LVC

Cada día es un paso más y un paso menos, para llegar ante ella, ante la Blanca Paloma, la Virgen del Rocío. Cada jornada del camino se disfruta con el horizonte emocional de la aldea, de las salves, de la convivencia entre hermanos que imprime carácter, cuando cada noche la Eucaristía culmina un día de sueños, anhelos y, también, nostalgias. Y a la hermandad del Rocío de Córdoba le queda un día menos para llegar, pero cuenta con un día más en ese acervo espiritual que regala el camino.
La filial cordobesa ha parado, este lunes, a dormir en el Cortijo de Bujadillo, cerca de Utrera. “La jornada ha sido dura, calor, parte de asfalto… pero muy gratificante”, explica el consiliario de la hermandad y canónigo de la Catedral, Tomás Pajuelo. Y prosigue relatando que, “al llegar hemos celebrado la Eucaristía, momento culminante del día, posteriormente todos hemos compartido un refrigerio ofrecido por los propietarios del Cortijo”.

“El canto de la Salve ante el Simpecado ha puesto el glorioso colofón a una maravillosa jornada de camino”, concluye el sacerdote. Hoy, los rocieros cordobeses se dirigen hacia la Corchuela, situada en los alrededores de Sevilla. El camino sigue, la Blanca Paloma está más cerca.