Carmelo García: La emoción de un sueño hecho realidad


La distinción entregada al fundador de la hermandad de la Soledad dejó los momentos más emocionantes de la noche

Hay reconocimientos que, más que premiar una vida, distinguen una forma de entenderla. El amor a Cristo, a su Iglesia y a María -Santísima en su Soledad- hicieron que el jurado de La Voz de las Cofradías reconozca la figura de Carmelo García. Fue el último de los galardones entregados en la gala de este viernes y el que más emoción despertó.
El vídeo que recogía las imágenes de toda una vida y el afecto hacia Carmelo mostrado por el obispo hicieron vibrar a los más de dos centenares de personas, que se dieron cita en el Patio de los Naranjos de la Catedral de Córdoba. La emoción en las palabras del fundador de la hermandad de la Soledad llegó y mucho a los presentes.
Esta es la única de las distinciones que tiene un carácter personal, en lugar de referirse a una corporación. Busca reconocer la labor continuada y el ejemplo de vida  de hermandad de las personas relacionadas con las cofradías, orientadas sobre todo al anónimo hermano, por lo general conocido sólo en su cofradía.
Carmelo García Rodríguez
Carmelo contaba solamente tres años Carmelo cuando recibió como regalo de Reyes un paso de Semana Santa.  Hermano de la Paz desde 1969, pasó a formar parte de la Junta de Gobierno en 1970 como albacea de cultos. En 1973, se crea la Sección Juvenil (equivalente a los Grupos Jóvenes actuales) y D. José Gálvez, Hermano Mayor, cree que Carmelo es la persona con mejor formación para dirigir al grupo de chavales que la componían.
En la Semana Santa de 1975, siendo albacea de cultos y responsable de la Sección Juvenil de la Paz, comenta junto a un grupo de jóvenes cofrades lo bonito que resultaría ver un paso con María sola al pie de la Cruz. La Soledad estaba en marcha. La funda ese mismo año. Ocupó el cargo de Hermano Mayor en la corporación desde 1978 hasta 1982, sin desvincularse de la misma a partir de ese momento, aunque las circunstancias familiares le impidieran formar parte de ninguna otra Junta de Gobierno.
Carmelo imprimió un carácter eclesial a la Hermandad, que a día de hoy permanece. Supo transmitir el sentimiento de grupo cristiano, la formación y el compromiso con las personas solas, algo que ha resultado siempre fundamental para la cofradía. Su propuesta esencial fue tomar a María como modelo en el que los hermanos deben mirarse y a San Francisco como ejemplo de pobreza.
En 1992 impulsó la organización del I Encuentro Soleano, una convivencia formativa que aún hoy se sigue celebrando en el mes de septiembre. De la misma forma, ha sabido transmitir su inquietud a un buen número de hermanos que han vivido la experiencia ecuménica de Taizé.
Cofrade convencido, Carmelo García pertenece como hermano de cuota desde hace muchos años, además de a las Hermandades de la Paz y de la Soledad, a las de la Expiración, Santo Sepulcro, Cristo de Gracia, Sangre y Estrella. Asimismo es hermano del Carmen de San Cayetano desde la refundación y miembro de la Asociación de María Auxiliadora.
Su labor ininterrumpida a lo largo de los años contribuyendo a crear conciencia de pertenencia a la Iglesia y el ejemplo de vida para los hermanos de la Soledad y para todos los cofrades que lo conocen, lo hacen merecedor de esta distinción.

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