El retorno de una gran banda que nunca se fue


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Banderín de la agrupación musical Nuestro Padre Jesús de la Redención./Foto: Redención

No pasa el tiempo por Redención. Camino de las tres décadas de vida, la agrupación musical que dirige Manuel Luque sigue en lo más alto de su género musical y continúa ejerciendo como un referente, un espejo en el que las formaciones -de Córdoba y de fuera- se pueden mirar para ver los constantes frutos del trabajo bien hecho y de un amor incondicional por la marcha procesional, elevada a la categoría de obra de arte.
Y es que los sones de la Huerta de la Reina se convirtieron en la década de los 90 en el emblema de toda una generación de cofrades que, poco a poco, se enamoraron de marchas como Oración que, el pasado Domingo de Ramos y años más tarde, suena con la actualidad propia de las piezas que atesoran una calidad que, interpretada por Redención tras el Señor del Huerto multiplican, más si cabe, el efecto deseado.
González Ríos, Moreno Pozo y Barbero Rivas son apellidos -compositores- a los que la banda de la Huerta de la Reina debe buena parte de su idiosincrasia y forman parte de su personalidad. Si bien, el de Luque es el que da cuerpo a toda la obra que, nacida de un barrio humilde y de una hermandad entonces joven, ha llegado a cobrar una dimensión total en el ámbito musical de la ciudad y lejos de la misma.
Cabe recordar la valoración que uno de los miembros de la banda, Rafael Jurado, realizaba de Luque en una entrevista concedida a La Voz de Córdoba: “Es de las mejores personas que te puedes encontrar en esta vida. Muy pendiente de sus músicos, lo da todo por ellos, y no deja nada al azar. Un director debe ser también psicólogo y él lo es. Está muy atento a todos los factores de la vida que pueden afectar a sus músicos”.

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