Rafael Jurado: "El estilo es cornetas y tambores, lo demás son subgéneros"


El músico de Redención y director de Expiración de Doña Mencía y Humillación de Lucena valora, en la siguiente entrevista, el momento por el que atraviesan las bandas cordobesas

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Rafael Jurado./Foto: Jesús Caparrós

“Las bandas de Córdoba están reconocidas”. Así de contundente se muestra Rafael Jurado, quien recuerda la cantidad de actuaciones en Semana Santa, que tienen las formaciones cordobesas. Integrante de Redención, anteriormente de Caído y Fuensanta, director de las cornetas de la Expiración de Doña Mencía y, desde fechas recientes, de la agrupación musical de la Humillación de Lucena; Jurado valora, en la siguiente entrevista, el momento por el que atraviesa el mundo de las bandas.
-¿Cómo empieza en la música?
-Desde pequeño me gustaban las bandas. Escuchaba mis cintas. Comencé a coleccionar discos como el del 20 aniversario de Cigarreras, Estrella de la Redención de Córdoba, de la Fuensanta de Morón, algo de Tres Caídas y así llegué a la banda del Caído. A mi padre le gustaba mucho y me llevaba de la mano a escuchar las que venían nuevas. Recuerdo que me llevó a ver la del Prendimiento, luego me enteré que era Santa Marta de la Algaba.
-¿Con qué instrumento comienza?
-Empecé tocando el bombo. Al mes me dijo el director, Rafael Cabanillas, vente que vas a aprender música. Me enseñó las nociones básicas, a saber leer partituras. No tenían la complejidad que tienen ahora. Comencé así con la trompeta. Me iba todos los días a casa de Rafael, cuando salía de entrenar del fútbol, a aprender solfeo y después a ensayar. Hasta que salí en Semana Santa.
-Y cómo fue aquella primera vez.
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Rafael Jurado./Foto: Jesús Caparrós

-En el Cristo del Amor. Hasta día de hoy. No hay palabras.
-¿Qué supone para Rafael Jurado la figura de Rafael Cabanillas?
-Mi maestro, como su hijo Juan Luis. Les debo mucho a ellos. Comencé con 13 años y, cuando me fui de Caído y Fuensanta, aunque ya no estaban seguía manteniendo una magnífica relación. Rafael es de la escuela antigua y no creo que aguantara a los chavales de ahora, pero era muy bueno.
-Y Francisco Camacho.
-Es amigo mío. Solo te puedo hablar maravillas de él. Fiel a su banda y como persona de lo mejor que hay en Córdoba. Espero seguir trabajando con él en el futuro, hay cosas para Doña Mencía y Lucena en el tintero.
-¿Cómo fue el cambio de Caído y Fuensanta a Redención?
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Rafael Jurado./Foto: Jesús Caparrós

-Decidí, por motivos personales, salir. Y, como me gustan las cornetas y tambores en variedad (sé que no es la tendencia, pero soy así), no quise ir a otra banda del género. Me fui a la Estrella (nombre popular de Redención), porque era con la que había crecido, por mi padre y por mi amistad con Manolo Luque y muchos de ellos.
-El director de Redención es una de las figuras icónicas de la Semana Santa de Córdoba.
-Para mí es una referencia, a nivel personal. Es de las mejores personas que te puedes encontrar en esta vida. Muy pendiente de sus músicos, lo da todo por ellos, y no deja nada al azar. Un director debe ser también psicólogo y él lo es. Está muy atento a todos los factores de la vida que pueden afectar a sus músicos.
-Además es director musical en Doña Mencía y Lucena.
-En Doña Mencía se dejan enseñar. Nunca habían tenido un orden, en cuanto a la distribución de voces, etc. La filosofía que tienen de banda es muy diferente a la que tenemos en Córdoba. Pero son muy agradecidos, te escuchan, son obedientes. Apuestan por mí y van a ensayar después de haber estado trabajando todo el día en el campo. Y, aun así, están dando más de sí de lo que parece. En Lucena me he encontrado una banda, anímicamente, destrozada por los diferentes cambios que han tenido. Me encontré a un grupo muy joven que, achuchándoles un poquito y haciéndoles reír, te van a ensayar. Había que cambiar completamente la psicología de esa banda. Es un reto y un proyecto súper bonito.
-Es también devoto de una imagen de Almería ¿Cómo se explica?
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Rafael Jurado./Foto: Jesús Caparrós

-Porque eso se siente. Recuerdo que, en noviembre de 2003, nos dijeron que íbamos a tocar a Almería. Y cuando llegué a casa y se lo conté a mis padres me dijeron sorprendidos me dijeron que estaba muy lejos de Córdoba. Llegamos a tocar el Miércoles Santo de 2004 y estaban las puertas de la Catedral abiertas. Entramos a verlo y todo el mundo se quedó prendado del paso del Prendimiento, que ese año estaba todavía en fase de carpintería. Y lo mío fue con el Señor (el Cautivo), hasta día de hoy. Fuimos allí tres años y, a día de hoy todos los miércoles santos hago mi particular penitencia, aunque no esté con él, durante las cinco horas que sé que está en la calle.
-Lleva tocando 18 semanas santas ¿Cómo han cambiado las bandas en este tiempo?
-Para bien. Mejor música y mucha más preparación, pero han perdido en nobleza. Por ejemplo, al interpretar marchas sin mirar de dónde vienen y, ahora, si estas en una banda no puedes tocar una serie de piezas porque no sigue el patrón de la banda grande. Eso tampoco existía para las hermandades. Un ejemplo, el Císter en el año 2001 entró en la carrera oficial de Córdoba con Cornetas de Cristal, Señor de Sevilla, que eran de Cigarreras y se fue con Esperanza Gitanaque estaba recién estrenada por las Tres Caídas. Eso a día de hoy es impensable. Es mucho mejor la puesta en escena y otra serie de cosas, pero gusta más el postureo que la humildad y la lealtad.
-Dentro de las cornetas, ¿hay estilos?
-Para mí solo el de las cornetas y tambores. Se habla de Tres Caídas, de la música de Cigarreras, de Dos Hermanas, del Sol, últimamente del de Rosario de Cádiz; pero nadie habla del de cornetas y tambores fundado en Málaga por los Bomberos y el que ellos siguen llevando hoy, junto con Centuria y Esencia. Que unas bandas tienen su forma particular de tocar, sí. Yo los llamaría subgéneros.
-Hay una imagen de la extraordinaria de Fernán Núñez en que todos fotografían a la banda y nadie mira al Señor ¿Por qué pasa?
-En eso no es innovadora Rosario de Cádiz. Comenzó hace unos años cuando a Presentación al Pueblo la llamaban La Present y a Tres Caídas, solamente, Triana. Viene de personas que entran en este mundo y no se las está educando para lo que están hechas las marchas. No se han acercado a través de la túnica o del costal, y lo han hecho a través del Youtube y de los solos. Por eso, pasa lo que pasa. La culpa, simplemente, es de la sociedad, que está desvirtuada en todos los aspectos. Y todo vale. De hecho, se componen marchas muy barrocas, pero vacías. Para agradar a un determinado tipo de público.
-¿Es normal que haya marchas que no tengan nombre religioso?
-No las concibo.
-Pero las hay.
-Sí. Y siempre vienen de los mismos autores. En cierto modo son los “cupables”, porque las hacen para que las cámaras las graben.
-¿Es normal que haya solistas que tengan miles de seguidores?
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Rafael Jurado./Foto: Jesús Caparrós

-Para que llegue a ese nivel hay un trabajo detrás impresionante, que hay que valorar. El problema es que se aprovechan del típico público que, por ejemplo, va a ver la Sed y va diciendo, ojalá toquen (Rosario de Cádiz) Eternidad. Y cuando la Oliva de Salteras le toca Cristo de la Sed en la puerta de la iglesia de Nervión, dicen joder que… Tiene algo positivo, que el mundo cofrade está vivo, pero no educado.
-¿Qué problemas se encuentran las bandas con las instituciones en Córdoba?
-No tienen ayudas. Nunca se tiene en cuenta que este colectivo suma en Córdoba a más de mil personas. No se han preocupado de acercarse, de ver cómo ensayan… A día de hoy, en Córdoba, nunca van a dar nada a todo lo que huela a cofrade. Pero las bandas necesitan un apoyo moral. Se olvidan los alcaldes de que, cuando una banda va fuera de la ciudad con su banderín la está, en cierto modo, representando. Somos cordobeses representando a Córdoba. Del mundo cofrade somos el escalón más bajo.
-De lo que ha podido ver de las bandas de Córdoba esta Semana Santa, con qué se queda.
-Destacaría la salida de Coronación de Espinas con el Rescatado. Tocaron Eucarístía Amor de Madre. Llevaba muchos años sin verlo y me encantó tanto la interpretación como lo encaja la música de Coronación con el Señor. Y otras bandas que me han gustado también han sido la Victoria de León y Cristo del Mar de Vélez-Málaga.