El pasado cofrade de los críticos con la carrera oficial


El portavoz de la Plataforma Mezquita-Catedral y uno de sus miembros pertenecieron a las hermandades del Nazareno y la Buena Muerte

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Nazarenos de la Buena Muerte./Foto: Luis A. Navarro

El paso de las hermandades por la Catedral y su entorno no siempre fue un problema. Al menos, para alguna de las voces que, ahora, claman contra el presunto daño que el paso de las cofradías produciría por el conjunto monumental. Un menoscabo del que, hasta la fecha, no se ha aportado un solo dato, más allá de la crítica a los palcos ubicados en los andenes de la Mezquita-Catedral vertida por la Federación Al-Zahara, la Plataforma Mezquita-Catedral y el primer teniente de alcalde, Pedro García, quien añadió que la carrera oficial era excluyente.
Llama la atención que, tanto en el caso de la Plataforma como en el del edil de Izquierda Unida, los lazos con las cofradías fueron -en el pasado- más o menos estrechos. Así, Miguel Santiago perteneció, en su momento, a la nómina de hermanos del Nazareno. Mientras que otro miembro del colectivo, Antonio Fernández, fue en su día una personalidad destacada en la hermandad de la Buena Muerte. De hecho, destacó en la vida interna de la hermandad por su defensa de los valores espirituales y religiosos.
Sin embargo, aquellos tiempos pasaron y Santiago se lamentaba esta semana de que “a cualquier persona que haya paseado (por la carrera oficial) le ha tenido que doler los ojos y el alma”. Siendo el objeto fundamental de su crítica el Consistorio. “No se puede permitir que el Ayuntamiento no se haga cargo del montaje y se lo deje a la Agrupación, que hace de su capa un sayo”. Lo que le llevaba a esgrimir que el montaje de los palcos en los andenes de la Mezquita-Catedral se realizó “sin la autorización preceptiva”.
“La Delegación de Cultura de la Junta tuvo conocimiento de los graves actos el 9 de marzo”, destacaba. Y ha culpaba al organismo de “infringir el procedimiento por no quitarlos”. En este ámbito, Santiago insistía en que lo que persiguen es encontrar al responsable que permitió la instalación. Y cuestionaba la figura del delegado, Francisco Alcalde, recordando su etapa como presidente de la Agrupación de Cofradías. Si bien, el pasado cofrade no es patrimonio exclusivo de Alcalde.

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