El Resucitado pone el broche a una Semana Santa casi plena


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El Resucitado durante su paso por la Catedral./Foto: Cabildo

Llegó el momento. La Semana Santa de Córdoba de 2018 ya es parte de la historia. La misma ha vivido el segundo capítulo de la carrera oficial en la Catedral y su entorno. Un éxito a nivel religioso -el sentido de las procesiones pasa por el templo mayor- y, en consecuencia, espiritual. Pero también estético, ya que el recorrido común cordobés cuenta con un marco único en el mundo. Y la última imagen que lo atestigua la ha dejado la hermandad del Resucitado. Lo ha hecho, cerrando una Semana Santa, casi plena, en la que solamente se quedaron en su casa la Entrada Triunfal y los Dolores.
Pese a no realizar parte del itinerario del año anterior (Moriscos, Obispo López Criado, Plaza de San Agustín, Plaza de las Beatillas, Rejas de Don Gome y Fuenseca), la hermandad que dirige Francisco Ruiz Abril ha dejado instantes de una hermosura completa, total. El Señor de Miñarro y su Madre de la Alegría en calles como Cardenal González son pura belleza, envuelta por los blancos y azules que anuncian la piedra angular de la fe católica.
A ello había que sumar el gran estreno de este año, la nueva bambalina frontal. Una obra de arte que, desde un primer vistazo da empaque al baldaquín de la Alegría e invita a imaginar la calidad de un palio que, además, estará concluido en muy poco tiempo. Un paso adelante para la hermandad de Santa Marina, como lo ha sido la incorporación de la Virgen de la Luz a su título, su restauración y el ajuar de que la están dotando. Hechos que, aun al margen de la salida procesional, demuestran una determinación encomiable.
Palio de la Virgen de la Alegría./Foto: Cabildo

Y, por si fuera poco este empeño, otro de los apartados que ha destacado ha sido una vez más el cuidado acompañamiento musical. Así, mientras la agrupación musical del Cristo de Gracia mantiene el nivel que la ha llevado a ser requerida por numerosas hermandades tanto de la capital como de fuera; la Municipal de Mairena es uno de los referentes del género. A ambas hay que sumar la puesta de largo de la banda de cornetas y tambores del Nazareno de Torredelcampo, en cruz de guía.
Detalles que han servido para poner el broche áureo a una Semana Santa casi plena, en la que al paso de la hermandad del Resucitado se desborda una alegría que se mezcla con la nostalgia de los intensos días vividos y mira expectante hacia el futuro de una nueva y esperada semana mayor.

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