Multitudinario Jueves Santo


Jueves
Palio de la Nazarena en Cardenal González./Foto: Luis A. Navarro

Salía el Nazareno de su capilla hospitalaria, ésa que guarda la esencia de siglos de amor y devoción, y ya se intuía que la expectación era la de las grandes tardes en las inmediaciones de San Andrés. El Jueves Santo arrancaba con numerosas personas en las calles, anticipo de lo que estaba por llegar. Entre tanto, la imponente imagen de la Nazarena clamaba dolor y arte a partes iguales. Mientras en el paso del Señor Javier Villalobos se estrenaba como capataz de El Caballero del Silencio.
Caridad
Cristo de la Caridad./Foto: Eva Pavón

En San Fernando, el Tercer Tercio Gran Capitán de la Legión formaba para acudir a su cita con el Cristo de la Caridad. En San Francisco y alrededores no cabía un alma. Como también ocurría en el Patio de los Naranjos, lleno a rebosar, y después a su paso por Cardenal González y calle de la Feria. Córdoba ya se había entregado a sus cofradías y la de la Caridad era uno de sus grandes exponentes. Y, desde Irak, los compañeros del Primer Tercio Don Juan de Austria, dejaban la nota emotiva desde la distancia que salvan la tecnología y las retransmisiones de Catedral TV.
Mayor Dolor en su Soledad./Foto: Luis A. Navarro

Si con Jesús Caído se detenía el tiempo, con la banda que lo acompañan se paran los relojes. Y es que Caído y Fuensanta no solo ha experimentado un crecimiento sobresaliente, sino que ha sido capaz de mantener un nivel y una versatilidad que la convierten en una de las mejores que han pasado este año por la carrera oficial. Asimismo, entre las presencias taurinas destacaron Ponce y Tejero. Pero ante todo la de un Chiquilín que, en los últimos meses ha querido celebrar su cuarto de siglo de torería, colaborando con la obra social de su hermandad.
Misterio de la Sagrada Cena./Foto: Eva M. Pavón

Por su parte, la Sagrada Cena dejaba constancia de la sacramentalidad de la jornada con un cortejo siempre cuidado y que, más pronto que tarde, todos sueñan que se complete con la incorporación al mismo de la Esperanza del Valle. Antes bien, la apuesta por su agrupación musical comienza a dar sus frutos y la banda corroboró las buenas sensaciones de la jornada precedente, tras el Cristo de la Piedad de las Palmeras. Una hermandad, por tanto, en continuo auge en todos sus estamentos y que, para más emoción, celebró el cuarto de siglo de la bendición del Señor de la Fe.
Angustias./Foto: Luis A. Navarro

Y con las Angustias llegó Juan de Mesa. El imaginero se actualiza cada Jueves Santo en el portentoso conjunto escultórico, que deja a su paso la conmoción del hombre que esculpió a Dios, como bien apuntó el desaparecido Fernando Carrasco. Con el paso exacto de su cuadrilla, donde se aprecia la labor de Ángel Muñoz y su equipo, la banda de la Coronación de Espinas culminó en la capital una Semana Santa en la que está dejando patente ese nuevo paso adelante. Y, entre tanto, la vara de María del Carmen Hidalgo en el frontal del paso recordaba el cariño perpetuo de su hermandad.
Cristo de Gracia./Foto: Luis A. Navarro

El obispo, que minutos antes había estado en el set de Catedral TV, recibía al Cristo de Gracia en el interior de las naves catedralicias. Uno no se cansa de ver al Esparraguero cruzar la Puerta de las Cofradía. Como Córdoba no se ha cansado de venerarlo durante 400 años de Gracia. Los mismos en que el amor de cientos de generaciones no ha hecho sino crecer. El Jueves Santo tocaba a su fin con un crucificado que congela el tiempo y rasga la historia de la ciudad. Y, mientras, en las calles no cabía un alma.

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