Demetrio Fernández: "En la Semana Santa hay una expresión muy coherente de fe"


En la siguiente entrevista, el obispo de Córdoba reivindica el papel de las hermandades dentro de la vida de la Iglesia

obispo
Demetrio Fernández./Foto: Jesús Caparrós

El día que el obispo, Demetrio Fernández, llegó a Córdoba fue al pregón de Semana Santa. Una semana más tarde,el prelado ya veía las primeras procesiones. Desde entonces hasta ahora, su apoyo a las cofradías ha sido constante y su trato cercano, comprensivo y cariñoso. En la siguiente entrevista puede apreciarse ese valor que el obispo otorga a las hermandades, cuando deja claro que “fuera de Andalucía hay gente que piensa que esto de la Semana Santa es un folclore y no es así. Es algo muy expresivo externamente, pero de folclore nada”.
-¿Cómo recuerda el obispo la primera procesión que vio en Córdoba?
Demetrio Fernández./Foto: Jesús Caparrós

-El día que llegué, el 20 de marzo de 2010, por la tarde tuve que ir al pregón. Así que ése fue el primer acto como obispo de Córdoba. Me llamó la atención lo bien preparado que estaba todo. Y cuando vi el Domingo de Ramos la primera procesión me impresionó esa organización. Desde las igualás hasta las bandas, pasando por el adorno de los pasos, los penitentes, los niños… Es toda una manifestación grandiosa de lo que se está celebrando: la Pasión del Señor. Y, siempre, detrás va su madre. Aquello me hizo reflexionar sobre que la madre nunca abandona a su hijo. Y es una parábola de nuestra propia vida. En la que Jesucristo constituye el centro, pero junto a él siempre está su madre, en cualquier situación. Esto año tras año.
-Y el año pasado fue especial.
-Se superaron todas las expectativas con la carrera oficial con su epicentro en la Catedral. Fue impresionante la llegada de las hermandades. Fue un momento muy religioso, muy orante, muy emocionante. Estuve en varios momentos dentro y creo que la procesión de las distintas cofradías, habiendo siendo siempre muy devota, llegó a su culmen.
-Durante estos ocho años que lleva como obispo de Córdoba se ha vivido un proceso para que las hermandades llegasen a la Catedral ¿Cómo lo ha vivido?
Demetrio Fernández./Foto: Jesús Caparrós

-Cuando desde el primer año que llegué (ya había cofradías que pasaban por la Catedral, pero como una procesión añadida a la carrera oficial) me hablaban de ella como un horizonte posible, a veces utópico pero con esperanza, y la pregunta era lógica: por qué no se hace estación de penitencia en la Catedral. Fue un proceso con dificultades y las sigue teniendo. Desde mi perspectiva como obispo, siempre les he apoyado. Me parecía que si la Semana Santa tenía como carrera oficial la Catedral sería un mensaje, al mundo entero, único y muy cordobés. Ganaría mucho la Semana Santa cordobesa. Desde el principio lo apoyé, pero no era ignorante de las dificultades -de todo tipo- que podía haber. Todo eso se ha ido allanando y ya no podemos hablar solo de un futuro, sino del pasado.
-Además el año pasado se dio la circunstancia de que todas las hermandades pudieron realizar su estación de penitencia.
-Cada cofradía adquiere un valor añadido, grande, en su paso por la Catedral. Las que no habían antes, con asiduamente, disfrutaron de una gran novedad. Y hay que recordar al Cabildo, en honor de su buena gestión. Puso todas las facilidades y esto es importante. El Cabildo está muy abierto a la sociedad, a las cofradías y a la Iglesia y a toda realidad eclesial. Sin el Cabildo no hubiera sido posible.
-Durante este periodo también ha bendecido las imágenes de varias hermandades.
Demetrio Fernández./Foto: Jesús Caparrós

-Han sido momentos preciosos. Me admira mucho como los imagineros son capaces de realizar esas imágenes tan conmovedoras. La última que he bendecido ha sido la de la Fuensanta, la de la Bondad. Está muy conseguido, porque es ese momento tras las negaciones de San Pedro en que el Señor lo mira ofreciéndole una amistad nueva a un amigo que te ha fallado. Es conmovedora, porque todos somos pecadores y a todos se nos dirige esa mirada. Está muy conseguida, por parte del artista.
-Ha conocido a todas las hermandades de la diócesis.
Demetrio Fernández./Foto: Jesús Caparrós

-Al realizar la visita pastoral me he reunido con todas, todas, algunas incluso no constituidas todavía. Distinguiría como notas diferenciadas, no todo es un mundo uniforme. Hay que decir que la Agrupación de Hermandades y Cofradías de la ciudad funciona cada vez mejor. No es cosa de un día. Llevan años y varios presidentes. No es cosa solo de la situación actual. Han crecido mucho no solo en organización interna y externa de la Semana Santa, sino en su eclesialidad. Es un dato muy importante. Les he repetido siempre que una de las garantías de su pervivencia es su comunión eclesial. Si vamos a la campiña, en cada pueblo grande hay una agrupación y estamos dando pasos para tener alguna mini asamblea con los presidentes de éstas, que son bastantes. El mundo cofrade en la campiña es muy numeroso y tiene mucha vitalidad y pujanza. Baena, Priego, Lucena Cabra, Puente Genil, Montilla… En el Valle del Guadalquivir, sobre todo, Montoro y Palma del Río, aunque hay muchísimos pueblos. Y en la Sierra la Semana Santa tiene sus características propias. El estilo se expresa de otra manera. Es un mapa, como los del tiempo, con distintos colores y temperaturas. La provincia de Córdoba es un mosaico.
-Eso enriquece.
-Es una diócesis con mucha policromía. La Agrupación de Hermandades y Cofradías es la locomotora que tira de todas las demás.
-Hablaba antes de la visita pastora. En este curso ha comenzado la segunda.
Demetrio Fernández./Foto: Jesús Caparrós

-La primera, que ha sido más exhaustiva, me dio una idea completa de toda la diócesis, grupos, movimientos, etcétera. En la segunda me he fijado como objetivo despertar e incorporar, cada vez más, a los seglares, a los fieles laicos a las tareas de la Iglesia. Y ahí entran de lleno las cofradías. Decirles a los venid, contamos con vosotros; y a los que ya están seguid adelante, aquí hay trabajo y mucho para todos. Los trabajos lo hacen en voluntariado. Son miles de horas en sus parroquias y, sin ellos, la Iglesia no podría funcionar. Quiero darle las gracias a muchos, con esta segunda visita.
-Hubo un encuentro diocesano de laicos el pasado mes de octubre.
-A mí me desbordó. En el sentido de expectativas y vinieron muchísimos y se lo agradezco. Dicen que en Andalucía es mu fácil pasarse tres pueblos (ríe). Depende de cuándo y dónde y cómo. El encuentro fue una pasada. Durante todo el día. La participación fue inmensa, incluso durante la procesión que era a una hora intempestiva. Fue majestuosa con la Custodia de Arfe y la Virgen de la Fuensanta. Fue muy tierno ver a la patrona de la ciudad entrando en la plaza de toros y llevarse un aplauso rotundo de todos los cordobeses. Y toda la misa, la orquesta, el himno de Jesús Cabello, que se canta por toda la diócesis… El objetivo era transmitir y vivir el gozo de pertenencia a la Iglesia. En este tiempo en que le dan caña a la Iglesia, ver a tantas personas (nueve o diez mil). A los jóvenes les hizo mucho bien. Ir a una celebración de este timo, me lo han dicho muchos jóvenes: fue un impacto fuerte.
-Después hubo un encuentro de jóvenes cofrades.
Demetrio Fernández./Foto: Jesús Caparrós

-Vi un buen ambiente, porque los chicos y chicas eran maduros y sabían donde estaban. Vi una esperanza para el futuro. Se llevaron muchas lecciones que Andalucía y Córdoba les podían dar en cuanto a la piedad popular. Fuera de Andalucía hay gente que piensa que esto de la Semana Santa es un folclore y no es así. Es algo muy expresivo externamente, pero de folclore nada. Hay una vivencia muy honda y una expresión muy coherente de fe. Vale la pena transmitirlo.
-Hacía referencia antes a situaciones en que “dan caña” a la Iglesia ¿Cómo las vive el obispo?
-Hemos de vivirlas con paz, en primer lugar. Y no alimentando nunca la confrontación. Ya nos lo dice Jesús en el Evangelio. La Iglesia siempre ha tenido persecuciones, contradicciones o ha estado mal vista, precisamente, porque dice la verdad. Y al comunicarla encuentra rechazo, de entrada. Pero cuando la verdad te viene disipa las tinieblas de tu vida. Esos ataques están muy premeditados. Hay que sufrirlos y recordar que, en muchos lugares de la tierra, numerosos cristianos están padeciendo muchísimo. La Iglesia se fortalece en ese tipo de dificultades. Hay otras que vienen de nuestra propia debilidad, que son más peligrosas. Cada generación, cuando tiene dificultades, no debe tener miedo y estar atento a no relajarse por dentro y a no convertir la sal en azúcar. Ahí me parece que es donde está el peligro.
-¿Qué les diría a las hermandades sobre cómo celebrar la Semana Santa?
-Desde el primer año les digo siempre una frase, que los cofrades hasta me repiten: ¡Qué la procesión vaya por dentro! Todos entendemos lo que significa. Esta expresión tan grande es lo que se ve. Pero es muy importante que el costalero, el penitente, el capataz, los acólitos… lleven por dentro los sentimientos del titular al que acompañan.
 

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