El Nazareno: un patrimonio singular


Este cortejo condensa una de las mejores muestras del pasado de la Semana Santa de Córdoba, con elementos que nos muestran cómo pudieron ser las procesiones en la ciudad en siglos anteriores

La paralización de la actividad en la hermandad de Jesús Nazareno durante casi un siglo tuvo como consecuencia negativa la interrupción de una devoción acrisolada de siglos. En cambio, la contraprestación positiva a este hecho está en que su patrimonio fue conservado por las hermanas hospitalarias y salió a la luz de nuevo cuando se refunda la cofradía, sin que en ese tiempo se hubieran perdido o deteriorado enseres.

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Nuestro Padre Jesús Nazareno./Foto: Álvaro Córdoba

Todo tiene un sabor especial en la hermandad de Jesús Nazareno, comenzando por las imágenes de excepcional calidad a las que rinde culto, como el propio Nazareno, María Santísima Nazarena, la Virgen de la Soledad o el Cristo del Consuelo. A esto hay que añadir un patrimonio insuperable que fue realizado en los siglos XVII, XVIII y XIX, cuando la hermandad estaba en manos de la nobleza cordobesa y no se escatimaban recursos a la hora de encargar cualquier pieza. Esto significa que cada uno de estos elementos no sólo tiene el valor de su antigüedad sino también el de estar realizado por el mejor artista del momento.
La peana y la cruz de plata, la colección de bordados, los estandartes de viejos damascos componen una colección única en la Semana Santa cordobesa. Cuando llega la refundación en 1971 las salida procesionales poco tienen que ver con la última que realizó esta hermandad a mediados del siglo XIX. Lo que había servía, pero las necesidades estéticas habían cambiado y se necesitaban atributos y piezas para homologar el cortejo al resto. Así surge la Cruz de Guía, con antiguas piezas de plata, los ciriales, el bacalao, nuevos estandartes, o los pasos de los titulares. En el caso de María Santísima Nazarena se logra una combinación especial entre la madera y la orfebrería para custodiar una de las joyas marianas de la capital. En el caso de Jesús Nazareno, fue la inspiración de Andrés Valverde la que dio forma a su actual paso.
Ahora, cada tarde de Jueves Santo, este cortejo condensa una de las mejores muestras del pasado de la Semana Santa de Córdoba, con elementos que nos muestran cómo pudieron ser las procesiones en la ciudad en siglos anteriores.

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