Así fue el espectacular momento del palio de la Trinidad en su iglesia



Confesaba el afamado compositor, Abel Moreno, en una entrevista concedida a La Voz de Córdoba que “hacer algo mejor que La Madrugá es difícil”. La marcha ha estado en siete películas, una de ellas la celebrada Alatriste, y explicaba el antiguo director de Soria 9 e Inmemorial del Rey que “tenía una relación muy importante con la marcha porque en la batalla de Rocroix, uno de los regimientos que estaba en el Tercio de Cartagena era Soria 9. Y casi todos mueren en esa batalla. Podemos pensar que, en el momento que están muriendo los antiguos miembros del regimiento, su banda música -sus descendientes- son los que está homenajeando, interpretando La Madrugá, la muerte de esos soldados”.
Y algo de ocaso tiene esa pieza que, en la noche del Martes al Miércoles Santo, servía para poner los últimos acordes a la estación de penitencia de la Santa Faz, cuando su titular mariana se adentraba en la iglesia de la Trinidad. Una última chicotá de ensueño, gracias a la labor de sus costaleros, su capataz y la banda de música Tubamirum. Un inmejorable colofón en la oscuridad del templo de San Juan y Todos los Santos, donde la candelería otorgaba su esplendor al Lirio Blanco.

Ello tras una jornada en la que la Virgen de la Trinidad recorrió las calles de la ciudad, bajo su nuevo e imponente palio. La primera fase del mismo (con la bambalina y el respiradero frontales, con los varales y ese juego de azules y rojos) dejaron patente el salto cualitativo que ha experimentado la hermandad, en este apartado. Todo, unido a una estación de penitencia en la que su cuadrilla volvió a dejar patente el gran nivel que atesora y que se pudo comprobar en enclaves tan concretos como el paso por la siempre complicada calle Deanes, con los compases de Pasan los campanilleros.

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