Pedro Soldado: "Pueden ser hermandades más desconocidas, pero no tienen que envidiar nada a las de Córdoba"

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En la siguiente entrevista, el delegado diocesano para Hermandades y Cofradías repasa el momento por el que atraviesa tanto la Semana Santa de la capital como de la provincia

Tras década y media como párroco de San José y Espíritu Santo, y un espacio de tiempo similar como consiliario de tres hermandades y de la Agrupación de Cofradías; en la siguiente entrevista, el delegado diocesano para Hermandades y Cofradías y canónigo de la Catedral de Córdoba, Pedro Soldado, repasa el momento por el que atraviesa tanto la Semana Santa de la capital como de la provincia.
-¿En qué momento se encuentran las hermandades de la diócesis?
-En un buen momento. Se ha superado la crisis, que también les ha afectado en cuanto a lo económico, y como digo siempre las hermandades gozan de muy buena salud. Esto no quiere decir que, de vez en cuando, venga algún pequeño resfriado. Hay una buena relación entre el delegado y las cofradías de Córdoba y la provincia. Y los pequeños problemas que van surgiendo en cada grupo humano, en este caso cristiano y cofrade, se van solucionando.
-De su amplia trayectoria como delegado de hermandades, qué valoración realiza Pedro Soldado.

Soldado
Pedro Soldado./Foto: José I. Aguilera

-Son muchos años y eso te da una perspectiva de cómo era la situación. Se ha avanzado mucho en eclesialidad. Las hermandades se sienten hoy más que nunca , que están en el corazón de la Iglesia, en el corazón del obispo. Son valoradas y tenidas en cuenta. Y esto les ha llevado también a involucrarse, de una forma bastante intensa, en la actividad pastoral de la Iglesia diocesana. También en la incorporación de muchísimos jóvenes en las hermandades y cofradías. Lo que entraña una responsabilidad para las juntas de gobierno: el cuidado y la formación de esos jóvenes que se acercan. Se ha incrementado el patrimonio. Y hay conciencia de que es necesaria la formación cristiana y cofrade. Y se han involucrado de una forma sistemática en la dimensión social, la caridad.
-En estos años se han vivido grandes acontecimientos, como el Vía Crucis Magno y Regina Mater.
-Ha sido un pequeño premio. El Vía Crucis Magno fue algo excepcional, como diciendo aquí estamos, somos parte de la Iglesia y algo importante dentro de ella. A las de Córdoba les ha dado ocasión de prestar un servicio a las demás hermandades, al abrir las puertas de sus casas de hermandad y sus sedes canónicas. La Magna Mariana ha sido todavía más, porque la participación desde fuera fue muy grande. Una toma de conciencia de las hermandades de la provincia, para decirnos que también son parte de este mundo global de las cofradías. Y el premio de acudir a la Santa Iglesia Catedral. Y una sorpresa para los que no salen de la capital a los pueblos. Ya que hay una devoción extraordinaria a la Virgen y un patrimonio riquísimo.
-¿Desde la capital se tiene conciencia de lo que hay fuera?
-Creo que no. Hay mucha gente que sí y me llevo muchas sorpresas. Al cofrade, si puede, le gusta escaparse a numerosos rincones de nuestra provincia, pero la verdad es que la Semana Santa de nuestra provincia es bastante desconocida en la capital. Hay una riqueza a través de la que se canaliza eso que entendemos por piedad popular, de tantísima gente en nuestros pueblos, que ha dado como resultado un gran patrimonio. Pueden ser hermandades más desconocidas, pero no tienen que envidiar nada a las de Córdoba. Con unas particularidades que hay que tener en cuenta. A cada cual más original y hermosa. Sería bueno que, quien pueda, se dé una vuelta por pueblos pequeñitos y no tan pequeñitos.
-Hay mucha diferencia dentro de la Semana Santa de la provincia.
-Sí. Todo gira en torno a los grandes misterios de nuestra fe, pero en esas particularidades juega mucho la idiosincrasia de cada zona. No es lo mismo la Semana Santa de la Sierra que la de la Campiña. Y, dentro de esta última, hay también muchas peculiaridades. Puente Genil con Lucena, Baena, Cabra o Montilla, por decir los pueblos grandes. Pero también entre la Semana Santa del Valle, del alto y el bajo Guadalquivir.
-En su parroquia hay tres cofradías, cómo es esa relación.
-Muy bien. Lo tendrían que decir ellos, mejor que yo. Pero, en estos 15 años que llevo como párroco y consiliario de las tres hermandades, la relación es muy positiva. Tenemos a dos de penitencia que son señeras: Descendimiento y Santa Vera Cruz. Y luego tenemos al Rayo que ha pasado por diferentes vicisitudes, pero que es una imagen que tiene más devoción en el barrio que lo que luego se plasma en el seno de la misma hermandad. Ni es de penitencia ni es puramente de gloria. Ahora está creciendo. Ir a la Catedral en su estación de penitencia les ha dado ánimo para conseguir colocarse en el sitio que les corresponde.
-¿Qué destacaría de cada una de las tres?
-El Descendimiento es la que más raíces tiene ahora mismo en el barrio. Todos la conocen en Córdoba como una hermandad popular. Ha incrementado mucho su patrimonio y está muy involucrada en el barrio y en la parroquia, al igual que las otras dos. La Santa Vera Cruz se va asentando. Les digo siempre -un poco de broma- que son excesivamente barrocos. Está cuidando minuciosamente todo su patrimonio. El Rayo tiene más devoción de lo que se deja luego traslucir en la propia hermandad.
-Es también consiliario de la Agrupación.
Pedro Soldado./Foto: José I. Aguilera

-Ha sido un recorrido siempre positivo. Los consiliarios tenemos voz, pero no voto. Y, en este caso, se da también la circunstancia de que soy delegado de Hermandades y Cofradías. Donde hay un grupo humano hay diferencias, pero yo sé hasta dónde llegan mis atribuciones. Si ha habido algún problema se ha solucionado. Con algunos presidentes la relación ha sido como consiliario y con otros, incluso, hemos llegado a cierto lazo de amistad.
-En estos últimos años se ha trasladado la carrera oficial a la Catedral y ha habido algunas fricciones de las hermandades con determinados grupos políticos ¿Cómo lo ha vivido el consiliario de la Agrupación?
-Daría para escribir un libro. Actualmente, la Agrupación ha tenido claro -yo también- que el poder lo tiene siempre la asamblea de hermanos mayores. He ido viendo esa ilusión por hacer ese traslado de la carrera oficial a la Santa Iglesia Catedral. Hasta que se ha plasmado. Había un deseo latente. Y repito lo que decía la pregonera de este año: La carrera oficial se ha hecho por fin a la Catedral y esto no es una prueba, el traslado se ha hecho para quedarse. Es hermosísima, en un entorno único.
Lo mismo que nosotros tenemos derecho a opinar (somos el grupo más numeroso), los políticos también lo tienen. Unas veces acertaremos y otras nos equivocaremos, como humanos que somos. Salvando las dificultades de seguir consolidando la carrera oficial, hay que aunar esfuerzos. Salvo alguna opinión que chirría más que otras, hay un interés de que esto se consolide para siempre. Y cada uno tendrá que poner su granito de arena.
-¿Qué le diría a los cofrades sobre cómo vivir la Semana Santa?
-Toda la preparación ya está hecha para lo que se va hacer externamente. Pero también ha habido un tiempo de preparación interior, que es a lo largo de todo el año y culmina en la estación de penitencia. Que la disfruten y dejen que afloren los sentimientos. Que realicen lo que es una estación de penitencia, acompañar al Señor y a la Virgen en ese proceso hacia su muerte que culmina en la Resurrección. Que sea una Semana Santa exenta de problemas. Que no llueva, aunque no depende de nosotros. Que la disfrutemos desde dentro, para que lo hagan desde fuera.

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