Rafael Zafra: "El problema es que hemos convertido lo accesorio en fundamental"



(BM/JV). Uno de los primeros recuerdos de Rafael Zafra es, en Campana con siete años. “Recuerdo de esa noche al Gran Poder y unos dulces que me compró mi tío”. De hecho, el que fuera hermano mayor de la Expectación, presidente de la Agrupación de Cofradías, Cofrade Ejemplar (con cuyo modelo actual difiere) y pregonero de la Semana Santa de Córdoba, no puede evitar en sus opiniones el espejo de Sevilla y cómo se implantó aquel modelo en la hermandad de San Pablo, codo con codo, con Pepe Flores. La opinión de Zafra nunca deja indiferente, en la siguiente entrevista está la prueba.
-¿Cómo comienza en cofradías?

Zafra
Rafael Zafra./Foto: José I. Aguilera

-Por tradición familiar. Mi padre era de la hermandad de la Misericordia y mi tío Paco -que es mi maestro cofrade y al que le dediqué mi pregón- le gustaban las cofradías enormemente, sobre todo, la Semana Santa de Sevilla. Fui el primer sobrino que tuvo y empecé a ver ABC de Sevilla de los años 20, desde que tenía 5 o 6 años. Mi primer recuerdo como cofrade fue vestir la túnica de la Borriquita, cuando salía de la Trinidad.
-Y cómo llega a la hermandad de la Expiración.
-Por mi tío, que era el hermano número 75 y estuvo en la reorganización del año 43. Me apuntaron el mismo día a la hermandad de la Misericordia y a la de la Expiración, pero mi padre dijo que primero a la de la Misericordia, que era la suya. Sin embargo mi vida la desarrollé en la Expiración.
-¿Cómo fueron aquellos primeros años en la Expiración?
-Se cayó, como también le pasó a Ánimas en la célebre bajada de Cruz Conde hasta la Catedral. Ya era hermano y sentí mucha pena. Pero ese mismo año, un grupo de hermanos que venía de la Buena Muerte encabezados por Pepe Flores, que querían fundar una cofradía y oyeror el pregón de Melguizo, que lamentó las cofradías que dejaron de salir. Se les encendió la bombilla y vinieron a San Pablo. Pepe Flores me llamó para que formara parte de su junta de gobierno. Él venía de los congregantes, que apoyaban mucho, y trajo el lema de. “la hermandad es todo el año”. Él y yo, en una habitación que teníamos estuvimos año y pico solos los dos esperando a que viniera algún hermano, abriendo todos los días. Recuerdo que teníamos en una caja bazocas, tabaco flor de oro y Bisonte por si venía alguno y quería fumarse un cigarro con nosotros. Ése fue el proceso de luchar por una idea, para conseguir lo que hoy tenemos.
-Pasa a ser hermano mayor.
Rafael Zafra./Foto: José I. Aguilera

-Había gente joven en la junta y, aunque en lo cofrade éramos iguales, Pepe Flores era más conservador que yo y me achucharon hasta que decidí presentarme. Los cargos que he ocupado siempre ha sido porque me han convencido.
-La primera cuadrilla de hermanos costaleros fue de la Expiración.
-Nunca me planteé ruedas ni nada de eso. Recuerdo cuando fui al presidente de la Agrupación (Salinas) a decírselo, me dijo que estaba loco. También me pasó algo parecido cuando montamos la caseta de feria y pusimos la foto de la Virgen. Cuando das el primer paso, también encuentras incomprensiones.
-Y llegó la Virgen del Rosario.
-Cuando llegué al cargo teníamos en el palio a la Virgen del Silencio. En eso tenía diferencias con la junta de gobierno. Me propuse hacer la  imagen que creía adecuada. Cuando los sueños son fuertes la Providencia ayuda, y recuerdo que una tarde estaba bajando la rampa de San Pablo e iba pensando en el imaginero qué podía hacerla. Oigo una voz que me dice “¡Rafael!” Era Fray Ricardo. Me felicitó por ser hermano mayor y me preguntó qué ideas tenía y se lo conté. Me dijo que tenía un imaginero amigo suyo, Luis Álvarez Duarte, y ahí empezó todo.
-¿Cómo era en aquellos tiempos Luis Álvarez Duarte?
Rafael Zafra./Foto: José I. Aguilera

-Lo que es incuestionable es que en aquel taller de Sevilla estaban José Hernández Díaz, Pepe Mena Martagón (prioste de coronación de la Macarena), Luis Royán Paton y Juan Delgado Alba (su padre hizo la basílica del Gran Poder. Algo verían en un artista que tenía apenas 20 años. Allí me empapaba, aquello era una enciclopedia.
-¿Cómo ha influido la hermandad de la Expiración en la Semana Santa de Córdoba?
-Enormemente. La hermandad es todo el año, los primeros en hacer boletines, cuadrilla de hermanos costaleros, la caseta de feria. Ha sido una hermandad valiente y me da cierta pena lo que ocurre ahora, porque lo que sé de cofradías lo he aprendido aquí.
-Llega a presidente de la Agrupación.
-Era vocal y había entrado Miguel Castillejo como consiliario. Un día, antes de una reunión me dijo: “Rafael, ahora cuando acabe la junta te vas al Pisto, al rincón de la izquierda y me esperas allí”. Llegó y me dijo que tenía que ser presidente, la Iglesia quiere lo que estáis haciendo en la Expiración. Era hermano mayor y se lo consulté a la junta. Y Pepe Flores fue el primero que me animó.
-Cambió todo.
Rafael Zafra./Foto: José I. Aguilera

-Tenía una obsesión, si los niños no ven las cofradías esto no les va a gustar. Los palcos estaban todos vendidos, pero no iba nadie. Mi obsesión era popularizar la Semana Santa, que esto le guste a la gente. Y para eso había que dar un “aliciente”. Los pasos no podían ir a ruedas, sin música… En el fondo era una semana santa mortecina.
-La Semana Santa de hoy…
-El problema es que hemos convertido lo accesorio en fundamental y eso es malo. Lo fundamental en el cristianismo, por ejemplo, no es ir a misa o rezar el rosario. Es imitar a Cristo b y para poder hacerlo necesitas rezar, ir a misa y alimentarte. Y en las cofradías lo que está pasando, a nivel general, no solo de Córdoba (aunque aquí falta cultura), lo importante no es ser un hermano que se tapa, que es la clave. Lo fundamental es cómo toco la corneta, salir de costalero… Los que visten a las imagenes protagonistas, el capataz protagonista, los que ponen las marchas, protagonistas. Y esta gente es la que está llegando a las juntas de gobierno, que no es lo mismo que cuando llegas desde el anonimato del nazareno.

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