No me gustan los ‘días de’ prefiero el compromiso diario


Natividad
Natividad Gavira./Foto: LVC

La actual delegada de Medios de Comunicación Social de la diócesis de Córdoba, Natividad Gavira Rivero, es licenciada en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Ha desarrollado toda su trayectoria profesional en Cope Córdoba, donde ha estado al frente de los servicios informativos primero como redactora y más tarde como redactora jefe. Previamente, trabajó además en Europa Press TV y, tras un tiempo de formación en la Agencia EFE, ha dedicado su vida a la radio, tarea que ha venido contabilizando con colaboraciones con otros medios de comunicación como el Día de Córdoba o Sierra Albarrana, revista editada por Enresa. Natural de Monesterio, Badajoz, reside en Córdoba desde hace 22 años, cuando inició su trabajo en Cope, está casada y es madre de dos hijos.
-¿Crees que es cierto todo lo que se dice sobre la desigualdad entre hombres y mujeres?
-Todo lo que se dice tiene que ver con un contexto informativo muy permeable a retratar a la mujer como víctima. Hay situaciones de desigualdades denunciables y condenables cuando se trata de violencia en el ámbito familiar, pero se ha convertido a la mujer en un ser humano en acción reivindicativa constante. Se exporta a través de los medios de comunicación la idea de que todas las mujeres están en desigualdad respecto al hombre, al que se observa nunca como aliado de la causa de la igualdad sino como responsable de la desigualdad, y no estoy de acuerdo con eso. Existe una apagón informativo desde hace años para aquellas mujeres que optan por vivir sus vidas centradas en la vocación del matrimonio y la maternidad, ellas no parecen formar parte de la diversidad femenina.
-¿En qué te ha afectado en tu vida el hecho de ser una mujer? ¿ Te has enfrentado a alguna situación discriminatoria alguna vez?
-El hecho de ser mujer es para mí una bendición, no una circunstancia. Estoy muy agradecida por haber nacido mujer. No he experimentado nunca una situación laboral, social o personal que me hiciera pensar que se me discrimina o denigra por ser mujer. Cuando no he alcanzado algún logro, ha sido por incapacidad propia, nunca por mi condición femenina. Igual que le ha podido ocurrir a muchos hombres. En cualquier caso, reivindico el derecho a la igualdad de oportunidades y abogo por medir a la mujer en función de su talento y capacidad.
– Si te vieras en la tesitura de tener que elegir entre tu trabajo y tu familia… que harías?

-Espero no encontrar circunstancias tan rígidas como para tenga que decidirme por la familia o el trabajo. Aunque la conciliación familiar es difícil, no lo es menos para un hombre. Se trata de avanzar juntos en este aspecto y distribuir las responsabilidades. Algo que se consigue con generosidad mutua. Llegado el caso, me decidiría por mi familia como creo lo haría cualquier hombre de acuerdo con sus circunstancias familiares.
-¿Qué sentido tiene para ti el 8-M?

-Es un momento para gastar el presupuesto de algunas instituciones en sus políticas de igualdad que a veces no tienen una aplicación real en el día a día, que es donde se fragua la igualdad salarial, por ejemplo. Hay administraciones autonómicas que ese día cargan la agenda reivindicativa con actos más o menos fugaces y sus empleadas tienen verdaderos problemas de conciliación familiar el resto del año, precisamente por su forma de organizar el trabajo. No me gustan los “días de”. No operan un cambio social las celebraciones, sino el compromiso diario.
-¿Cómo crees que la sociedad actual trata a la mujer?
-La sociedad trata a la mujer con respeto y valorando su talento y capacidad, en general. El avance ha sido muy rápido en los últimos y es fruto del esfuerzo de muchas mujeres, ahora bien, creo que es momento de redefinir las identidades masculina y femenina no por oposición, sino por la función complementaria que significan. Otra cosa son los casos de violencia y acoso laboral, que merecen ser juzgados y condenados.
-¿Es necesario el uso del lenguaje igualitario o vestir de una determinada manera para lograr la igualdad?
-Como vestimos o hablamos delata parte de nuestra manera de estar en el mundo, pero no retrata lo esencial de la persona. No estoy de acuerdo con que cada estética corresponda a un modo de vida, se puede ser muy reivindicativo en traje de chaqueta y hay estéticas radicales mucho más cuidadas y estudiadas. No estoy de acuerdo con el lenguaje paritario si bajo esta envoltura no hay una acción decidida por la igualdad.

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