Juan Villalba: "La Agrupación es la que tiene que ganarse la imagen y el respeto de la ciudad"



(BM/JdV). Durante 12 años, divididos en dos etapas, Juan Bautista Villalba fue presidente de la Agrupación de Cofradías. Un periodo en el que se consiguieron logros tan reseñables como la concesión de la medalla de oro de la ciudad para la entidad, con un gobierno municipal de Izquierda Unida al frente. Libros, revistas, discos y hasta el nombre de una plaza desde donde se disfruta de la torre de la Catedral son algunos de los objetivos que hay en su haber. Pero, sin duda, su lucha por llevar a las hermandades al templo mayor fue su insignia. En la siguiente entrevista, el que fuera el máximo representante de las hermandades cordobesas, durante tres mandatos, repasa los logros alcanzados en aquel tiempo.
-¿Cómo son los comienzos de Juan Villalba en cofradías?
-Por parte de mi padre fue hermano del Esparraguero, e incluso, formó parte de la junta de gobierno de la hermandad. Y, por parte de mi madre, mi abuelo llegó a ser hermano mayor de la Expiración de La Rambla, en unos tiempos muy difíciles, en el año 36. Cuando me incorporo a la Semana Santa (con 12 o 13 años) fue en la hermandad del Descendimiento, la de mi barrio. Aquella experiencia es imborrable, porque fue la primera vez y además pasamos por el Patio de los Naranjos. Mi acercamiento a la Catedral fue allí. Ya casado comencé a colaborar en la hermandad del Calvario. Hacían falta muchas manos (el hermano mayor era José María Gutiérrez, que luchó y trabajó mucho por la cofradía).
-¿Qué destaca de aquella época?
Formamos un grupo de auténticos hermanos que, luchando mucho y sin medios, conseguimos sacar adelante lo que hoy es una realidad. Desgraciadamente, hace unos años eso se rompió por razones que no vienen al caso.
-Llegó a ser hermano mayor del Calvario.
-He sido de todo. Pintábamos de purpurina el paso de Martínez Cerrillo… Trabajaba como uno más; me incorporaron a la junta de gobierno como mayordomo. Y así hasta que me nombraron hermano mayor, en el receso entre mis dos primeros mandatos en la Agrupación y el tercero.
-Vivió muy de cerca la llegada del paso nuevo del Señor, que fue una revolución.

Villalba
Juan Villalba./Foto: Jesús Caparrós

-Trabajé bastante. Ese paso tiene su historia. Entre otras mi insistencia en que lo hiciera Guzmán Bejarano. Había división de opiniones. Fuimos a Sevilla a ver a otro artesano. Y en una callejuela hubo un debate y convencí al resto para ir. Había mucho miedo por el precio, no por otra cosa. Fuimos, nos enseñó dibujos y se enamoraron más los demás que yo de aquello. Se pagó con mucho trabajo y muchas casetas de feria. La caseta, de hecho, se consiguió por una gestión mía con Lucas León.
-Se cerró el círculo con la candelería del Mayor Dolor.
-También fue gracias a la caseta de feria y a la cruz de mayo. Hubo una época muy buena para las hermandades que tenían caseta e hizo que mejorara mucho su patrimonio. Nosotros fuimos los primeros que sacamos un paso dorado y la candelería fue el remate. Creo que en plata no la tiene nadie más.
-Además de su trayectoria cofrade ocupó un puesto en la directiva del Córdoba.
-Fueron tres años bonitos. Es otro mundo, donde se conjugan intereses muy distintos a los de las hermandades. Te relacionas con gente, autoridades. Acompañaba al equipo en muchas ocasiones y fue muy agradable el paso por esa nueva faceta.
-Entra en la Agrupación de la mano de Manuel Laguna.
Juan Villalba./Foto: Jesús Caparrós

-Él era hermano de Ánimas y al verme trabajar en el Calvario le agradaría cualquiera de las pocas virtudes que pueda tener. Me llamó para su segundo mandato, pero no pude acabarlo porque ingresé en Endesa y me tuve que ir a trabajar a Almería. Pero él no quiso que dimitiera y cada vez que tenía ocasión venía para seguir colaborando.
-De ahí da el salto a presidente de la Agrupación.
-Me trasladan a Córdoba en abril-mayo de 1987 y las elecciones eran en junio. Me incorporaba a mi puesto el 1 de agosto, pero con motivo de la feria contacto con varias personas. Tengo que agradecerle mucho a un cofrade ejemplar como Rafael Zafra su apoyo. Fue el que me empujó a dar el paso. Era un novato en esas lides.
-¿Cómo fueron los comienzos?
Juan Villalba./Foto: Jesús Caparrós

-Tuve un grandísimo equipo. He tenido la suerte de trabajar con gente muy competente. Incluso a aquellos que en un momento determinado se bajaron, he de agradecerles lo mucho que aportaron a las cofradías. Nuestra misión fundamental fue, y sigo pensando lo mismo, que la Agrupación es la que tiene que ganarse la imagen y el respeto de la ciudad. En mis dos primeros mandatos se consiguió, con mucho trabajo y un gran fruto. Hasta el punto de obtener la medalla de oro de la ciudad. Trabajamos muy unidos. He aprendido mucho de quienes he tenido alrededor.
-Se alcanzaron muchos objetivos.
-Ni antes ni después se han hecho ediciones de libros, como se hizo en aquella época. Comenzando por la revista Córdoba Cofrade que, pese a muchas “zancadillas”, ahí sigue. Tengo el honor de haber sido el fundador con mi equipo y el primer director. Se editó y reeditó el libro Córdoba en Semana SantaCórdoba, tiempo de Pasión; el libro 50 años de historia de la Agrupación de Cofradías; La Pasión de la Virgen, con la exposición más importante que se ha realizado en la Santa Iglesia Catedral. Se reeditó un libro que estaba a punto de desaparecer: La Virgen de la Fuensanta, del Magistral González Francés. Nadie después ha vuelto a incidir en esa cuestión y creo que hace falta, porque son muchas las hermandades que se han incorporado. Además, en mi segunda etapa se realizó el Estudio de impacto socio-económico de la Semana Santa de Córdoba.
-Hubo más logros.
Juan Villalba./Foto: Jesús Caparrós

-Se nombró patrona a la Virgen de la Fuensanta. Comenzamos la Exaltación a San Álvaro. Conseguimos la declaración de Interés Público de la Semana Santa de Córdoba. Hay una plaza dedicada a la Agrupación de Cofradías. Hicimos un concurso de radio con niños, gracias a Cope, Córdoba nuestra tierra. También todas las cofradías tuvieron premio por participar en el Concurso de Belenes. Se realizó una exposición fotográfica (gracias a mi amigo Fran Mellado), por el 50 aniversario de la Agrupación. El Salón Cofrade en Ifeco. Y varias grabaciones discográficas, con la inestimable colaboración de Abel Moreno. La obra social, donde la ayuda para el hogar de Cáritas fue muy importante y, además de otras actividades, les dábamos un talón de 20.000 euros al año (durante los cuatro últimos de mandato), porque con Cáritas sabes que es quien mejor puede repartir ese dinero. Podemos estar más que satisfechos todos los que pertenecimos a aquellas juntas de gobierno y a muchas cofradías que llevo en el corazón.
-En su segunda etapa instauró el curso de formación para miembros de juntas de gobierno.
-Fue muy importante. Lo decidimos en junta de gobierno y se lo trasladé a monseñor Asenjo y le encantó la idea. De hecho, me dijo que había que ponerla en marcha lo antes posible. Lo conseguimos y con gran éxito, porque el primer año asistieron 42 personas. Era bienal. Eso es una necesidad, sobre todo, para los miembros de las juntas de gobierno (también para todos los cofrades, pero es más difícil). Es obligado para los oficiales porque tienen que dar testimonio de su fe a los propios hermanos de su cofradía, enseñándoles el sentido por el que estamos aquí. Ya sea con un cirio o tocando la corneta. Hay que tener una formación cristiana mínima, que nos ayude y se traslade a los pequeños de las hermandades. Nosotros medio empezamos a encauzarlo y es una lástima que no se haya empujado después más a las cofradías para que eso sea de obligado cumplimiento. Lo mismo que hay unas normas eclesiales que las hermandades debemos cumplir, en ellas debía estar el ámbito de la formación.
-Como fueron las relaciones con  el Obispado.
-Muy buenas, pese a tener a obispos muy diferentes. De todos he sentido un apoyo incondicional.
-La Catedral fue prioritaria en sus tres mandatos.
Juan Villalba./Foto: Jesús Caparrós

-Siempre he dicho -y está publicado- que mi única obsesión es que se consiga, pero no tengo ningún interés en ser presidente de la Agrupación cuando se alcance. Me da igual. Pero había que ir sin prisa y con tiento. Comencé los contactos hace muchísimos años. Recuerdo que las primeras corporaciones municipales estaban de acuerdo con la Catedral. Ellos lo miraban desde el aspecto económico. Nosotros desde el primordial, el del verdadero sentido de realizar estación de penitencia. En el último mandato fue cuando más cerca lo tuvimos. Tuve incluso una entrevista con el entonces presidente de la Junta de Andalucía. No solo me escuchó, sino que estaba dispuesto a apoyarnos. El tema de la puerta fue el obstáculo principal. Tuvimos más apoyos, como el de Juan Pablo Durán y el de Rafael de La-Hoz. Y hubo un proyecto en firme, con los arquitectos y conservadores de la Catedral, que vinieron a enseñarme al Patio de los Naranjos. Me alegro de que las cofradías aprobaran por unanimidad hacer estación de penitencia en la Catedral, aunque hubiera otras cuestiones detrás, pero estoy contento porque el objetivo se ha conseguido. Mi satisfacción es que se ha hecho todo como nosotros preveíamos.
-¿Cómo es ahora la Semana Santa de Juan Villalba?
-El año pasado en Sevilla, porque mi yerno estuvo de misión y acompañé a mi hija y a mis nietos para que no estuvieran solos. A Córdoba vinimos solo el Miércoles Santo. Este año estaré donde estén mis nietos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here