Francisco Alcalde: "Donde pueda hacer un bien a la sociedad, allí estaré"



(BM/JdV). Francisco Alcalde Moya nació un 4 de diciembre y, como sucedía entonces, dos días más tarde sus padres lo inscribieron en el Registro. Si bien, su padre lo hizo hermano de los Dolores el mismo día de su nacimiento, por lo que es cofrade antes de su nacimiento. Con esta anécdota comienza Alcalde esta entrevista. Una charla distendida en la que habla de la cofradía de su vida, de su paso por las peñas, de los años en que presidió la Agrupación y de su salto a la política. Con una sonrisa y su constante espíritu constructivo, el actual delegado de Cultura de la Junta tiende puentes del pasado al presente, con la mirada puesta en el futuro.
-¿Cómo recuerda sus primeros años en los Dolores?
-Siempre tuvimos nuestras referencias en los mayores, que dejaban la impronta en la propia cofradía. Por eso, cuando se producían cambios no eran traumáticos porque siempre se seguía una línea muy clara, que ellos marcaban. Era una constante. Luego la Semana Santa ha evolucionado muchísimo. En los años 70 salíamos a la calle como podíamos. Había menos hermandades. Los que las veían por fuera parecía que tenían más respeto, devoción. Ahora, parece que los que vamos dentro de los cortejos somos solo los que llevamos la fe. Eso habría que cuidarlo.
-¿Qué cargos ha ocupado en la hermandad?
– He sido vice tesorero, rector de cultos, cronista (es lo que más tiempo he sido), vice diputado de penitencia. He recorrido casi todo el escalafón, menos hermano mayor (ríe).
-¿Qué supone para Francisco Alcalde salir el Viernes Santo con los Dolores?
-Indescriptible. En nuestra hermandad y, en Córdoba en general, cuando llega el Viernes de Dolores es el cancel de la Semana Santa, como decía Pablo García Baena. Ya desde ese día tienes una sensación especial, ya vamos a estar con la Señora.
-Sus hijos también salen en la cofradía.
-Mi hija sale con la canastilla delante del Cristo. Y mi hijo es costalero, con 40 años aguanta debajo.
-Además de su trayectoria cofrade pasó también por la Federación de Peñas ¿Cómo se conjuga?

Francisco Alcalde./Foto: José I. Aguilera

-Son cosas compatibles. En las peñas se da la virtud de la solidaridad. No es solo jugar al dominó y organizar peroles. Cuando un peñista tiene una dificultad todo el mundo se vuelca con él. Son una forma de asociación lícita y buena. Las cofradías tenemos otros fines, pero todos perseguimos lo mismo, el bien del hombre.
-De hecho, se están estrechando los vínculos entre esos dos movimientos asociacionistas.
-Sí. El Esparraguero está muy vinculado con la Federación de Peñas. Las peñas tienen por patrón a San Rafael. En Córdoba, quien no quiere a San Rafael es que no es cordobés. En definitiva, es el mundo de la devoción y hay muchos peñistas que son costaleros y cofrades como yo que somos peñistas.
-¿Cómo fue el salto a la Agrupación?
-Hubo un movimiento que vino a hablar conmigo, pero yo solo había estado en mi hermandad. Me lo pidieron porque necesitaban a un gestor y me metieron en el berenjenal. A día de hoy estoy muy satisfecho porque he dado todo de mí en los ocho años que estuve de presidente. Todos tenemos nuestras luces y nuestras sombras, pero fue todo en favor de las cofradías.
-Llegó a la Agrupación en un momento complicado.
-Fue el más duro. No me podía imaginar cómo estaba aquello. Había una división interna fortísima. Era ya hasta en contra de la propia autoridad eclesiástica y eso no se podía permitir. Ya decía San Agustín que en todo lo que en la fe fuera accesorio hay que dar libertad al ser humano y en lo fundamental hay que tener unidad, y por encima de ambos está el amor. Ante aquella división utilicé ese planteamiento. Luché mucho por la unidad, era fundamental. Se superó rápidamente, yo creí que íbamos a tardar más.
-En su mandato destacó mucho la mejora económica.
Alcalde
Francisco Alcalde./Foto: José I. Aguilera

-Procedía del mundo de las finanzas y lo primero que hicimos fue optimizar los gastos -se redujeron- e intentamos aumentar los ingresos. Conseguimos que el Ayuntamiento incrementará la subvención notablemente, más de un 20 por ciento el último año con respecto al primero. Se lograron muchos patrocinios privados e instituciones. Llegamos a una gestión envidiable. El último año se dio a las hermandades de tres pasos, alrededor de 9.000 euros, a las de dos más de 7.000 y en torno a los 4.000 a las de uno. Las de Gloria, que entraron en mi mandato, sobre los 400.
-¿Cómo fue la incorporación de las hermandades de Gloria?
-Trajeron un aire fresco, nuevo a la Agrupación. Fue un momento importante.
-Vi desde hoy,  cómo ha sido la evolución.
-Los de penitencia tenemos en común la Semana Santa, ellas están dispersas en el tiempo. Pero están evolucionando y, en parte, se debe a que tienen más contacto entre sí y con las penitenciales, a través de la Agrupación. Y eso se refleja en la asistencia de las hermandades a los actos de culto, por ejemplo.
-¿Se entendió como algo natural?
-Cuando se reformaron los estatutos todas las que quisieron entraron de pleno derecho. Cuando las demás se fueron incorporando, una a una, era la asamblea la que tenía que votar. En mi época, todas las hermandades de Gloria formaron parte por unanimidad.
-En esa etapa hubo dos aspectos que se cuidaron mucho: la juventud y la formación.
-En el apartado de la juventud influyó mucho el pregón que antes lo organizaba la hermandad de la Expiración sola y propusieron hacerlo conjuntamente y luego ya la Agrupación. Enrique León, Álvaro Pineda y Luis Miranda fueron pregoneros de Juventud y luego de la Semana Santa. Hicimos también encuentros, viajes culturales… En la formación propuse, y se quedó en el tintero, hacer un curso específico para los acólitos.
-Aunque haya llegado ahora, la apuesta por la Catedral ya estaba.
-Todos los presidentes vivos (Rafael Zafra, Manuel Laguna, Juan Villalba, Rafael Mariscal y Francisco Gómez) y los cofrades en general teníamos el objetivo de hacer estación de penitencia en la Catedral. Y cada uno ha puesto de su parte y su granito de arena para conseguirlo. En nuestra etapa logramos avances importantes. Lo primero fue que la carrera oficial acabase con el palquillo de salida en las Tendillas,en frente de David Rico para facilitar la bajada a la Catedral. Y se ha mantenido 17 años, hasta que se ha cambiado a la actual. Eso favoreció. Y otro fue el tema económico, ya que los gastos que suponía ir al templo los sufragaban las hermandades. Una gestión mía personal con el ahora obispo de Bilbao, Mario Iceta, consiguió que los gastos los costeara el Cabildo y fue otro paso.
-Las primeras pregoneras de la Semana Santa de Córdoba, lo fueron en su mandato.
Francisco Alcalde./Foto: José I. Aguilera

-Marisol Salcedo e Inmaculada Luque. Lo viví con mucha intensidad, porque la voz de la mujer se tenía que dejar notar en las cofradías. Antes tenía un papel secundario y hay que darles participación activa en las tareas de gobierno, como ya lo tienen. Fueron hitos importantes.
-También se promocionó la Semana Santa en el exterior.
-Las cofradías teníamos entonces que organizar nuestro propio marketing, a pelo. Hablamos con Rosa Aguilar para potenciar la imagen de la Semana Santa de Córdoba. Y se dio un hecho muy concreto. Fuimos a Cataluña, Madrid, Valencia y Zaragoza. Y, cuando estuvimos en la zona del arco Mediterráneo, al año siguiente, se observó un dato importante en las estadísticas de turismo. Y es que de esa zona se produjo un incremento de turistas en la ciudad. La promoción fue buena.
-¿Cómo fue la relación institucional con el Ayuntamiento?
-Rosa Aguilar es amiga mía. De mi cofradía, hemos crecido juntos. Una relación muy fluida porque los dos tenemos claro lo que significa la Semana Santa para esta ciudad.
-¿Echa de menos el talante de esos años?
Francisco Alcalde./Foto: José I. Aguilera

-El diálogo, en todos los aspectos la vida, es fundamental. Sin perder el sitio propio, pero hay que tener ese talante.
-Su salto a la política no fue entendido por todos.
-Soy humanista. Donde pueda hacer un bien a la sociedad, allí estaré. Ser cristiano es ayudar y favorecer a todo el mundo, ya sea en las cofradías, en las peñas o en la política.
-¿Le siguen llegando cofrades para pedirle consejo?
-Intento apartar a lo que me dedico de la devoción, pero me siguen preguntando. Y siempre les insisto en que deben hacerlo todo desde la unidad, en la cofradía, en la Agrupación, en la Iglesia. Yo doy siempre ese consejo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here