Del taller de Carrasquilla al de la hermandad del Perdón


Carmen Domínguez y sus alumnas explican los trabajos que están realizando para la hermandad y que verán la luz la próxima Semana Santa

“Empecé a bordar con 11 años en Sevilla, con unas amigas de mi madre. Y, con 13, entré en los talleres de Carrasquilla -que fue el sucesor de Rodríguez Ojeda- y tengo 61… Quitando un poco, cuando mis niñas eran chicas, llevo unos 60 años”. Con sencillez y alegría explica la bordadora hispalense, Carmen Domínguez, lo que supone llevar toda una vida dedicándose al bordado. De todos esos años, los últimos cuatro lleva viniendo a Córdoba, para transmitir su conocimiento de esta artesanía a sus “niñas”.


El taller comenzó a funcionar hace cuatro años. Si bien, con la hermandad del Perdón lleva dos años. Carmen viene todos los lunes a Córdoba, durante ocho meses al año -de octubre a mayo-, para dar sus clases. “Como esto es un gusanillo que se lleva dentro vengo todas las semanas. Arrastro a mi marido, que protesta algunas veces, pero tiene su mérito (ríe). Llegamos a Córdoba a las tres, comemos y comenzamos la clase a las cuatro y volvemos a coger el tren a las siete y media u ocho menos cuarto. Echamos nuestro día de excursión”, explica.

Sobre las alumnas no duda en subrayar que “son muy buenas. Y si no viera que estamos a gusto no vendría. Tienen mucho entusiasmo y me recompensa porque veo que no se está perdiendo el tiempo y recuperando un oficio de muchos años”. Y resalta la importancia de su “esfuerzo y la iniciativa que ponen”.
Por su parte, sus alumnas destacan de Carmen que es “simpática y dicharachera. Nos anima muchísimo, nos resuelve las dudas por whatsapp durante toda la semana. Y es una persona muy positiva. Trabajar con ella es como si el tiempo no hubiera pasado”. Y destacan que “todo nos lo enseña a la antigua usanza, nada de usar colas, pegamentos, almidón o cordones de cuero”. En definitiva, Carmen transmite este conocimiento, “como ella lo aprendió” en el taller de Carrasquilla.
Carmen y sus alumnas no dejan de bordar, mientras atienden a La Voz. En unas semanas, los bordados de los respiraderos del paso de misterio de Nuestro Padre Jesús del Perdón. Se trata de las piezas -las impares- que van en los costeros. Y que se añadirán a las del frontal que realizaron el año pasado. Con los bastidores tensados con agujas de punto y varillas de paraguas para poder moldear la tela, Carmen  no deja su labor. En la misma, para mantener vivo el oficio, la acompañan: Elena Jiménez, Ana Palma, María Carmen Aguilera, Isabel Piedra, Juan Francisco Pacheco, Ángela Rojas y Remedios Cumplido.

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