El Cristo de Gracia y su segundo hogar


El regreso del crucificado al templo de los Trinitarios desde el convento de la Encarnación ha dejado estampas irrepetibles

Gracia
El Cristo de Gracia frente a la casa de Miguel Arjona./Foto: Jesús Caparrós

Desde la puerta del convento de la Encarnación hasta el retablo de la calle Lineros, pasando por la puerta de la que fuera casa de Miguel Arjona, el Cristo de Gracia ha dejado en la mañana de este domingo momentos para el recuerdo. Estampas imborrables, que han escrito un nuevo capítulo en libro inagotable de la Córdoba eterna a la que cantara Pablo García Baena.
Tras una noche en que las monjas cistercienses han velado al Cristo muerto de cañaheja, la misa oficiada por el canónigo de la Catedral de Córdoba, Alfredo Montes, ha dado paso a un solemne traslado al templo de Nuestra Señora de Gracia que, ya en su primera parada, ha estado cargado de simbolismo. Y es que el Cristo de Gracia se detenía ante la puerta del que fuera el hogar, el estudio y la fuente de inspiración del inolvidable Miguel Arjona. Éste restauró a la imagen y, como indica la hermandad, el trabajo realizado permitó ampliar lo que ya se sabía sobre la talla del crucificado, que era mejicana y que estaba realizada en cañaheja. El trabajo de Arjona reveló que era una pieza hueca, hecha con la mezcla de médula de caña de maíz, varias fibras vegetales y telas encoladas.

El Cristo de Gracia ha seguido avanzando por enclaves tan singulares como el retablo dedicado a San Rafael en la calle Lineros. Las grandes devociones de la ciudad, el sentir de sus centenares de generaciones, su historia viva ha confluido en la mañana de un domingo de febrero, el primero de la Cuaresma, que ha revivido cuatro siglos como si se tratase de aquel lejano día en que el Cristo de Gracia llegó a Córdoba.
Hasta septiembre, los actos seguirán su programa y la salida extraordinaria pondrá el broche a unos meses inolvidables. Tanto como este febrero infinito que, poco a poco, comienza a ser parte de la historia de otros 400 años de Gracia.

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