Una levantá para el recuerdo: "Que tengáis mucha suerte. El cielo ya lo tenéis ganado"


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El Cristo de la Expiración en la calle Conde y Luque./Foto: LVC

La historia de las cofradías se construye a base de gestos y detalles. Uno de los cuales tuvo lugar este pasado domingo, durante el traslado extraordinario del Santísimo Cristo de la Expiración a la Catedral. Así, durante el recorrido del crucificado de San Pablo se pudo disfrutar de una levantá muy especial, donde las manos de un veterano capataz, Ramón López Fernández, llamaron a las puertas de una vasta historia devocional.
Ramón López, consciente de la solemnidad que siempre acompaña al Cristo de la Expiración, llamó al martillo. Si bien su voz dejó en esa levantá una sentencia, que explica a la perfección el significado de la labor que realiza el costalero: “Que tengáis mucha suerte. El cielo ya lo tenéis ganado”.

Una vida entregada a los pasos
Ramón López Fernández con Antonio Sáez Pozuelo, el Tarta./Foto: David S. Pinto Sáez

Como señalaba David S. Pinto Sáez, Ramón López tuvo sus inicios como cofrade perteneciente a la hermandad del Prendimiento en los años 60 (por aquel entonces lo estaba igualmente la hermandad de la Borriquita), comenzando por entonces una larga relación con Antonio Sáez Pozuelo y sus hijos; capataces por aquel entonces de ambas hermandades. Tanto es así que llegó a mandar el paso de Nuestra Señora de la Piedad con faeneros de la cuadrilla de los Sáez. Con posterioridad, Ramón López llegó a estar al frente de diversos pasos tanto en Córdoba como en Puente Genil, localidad cordobesa donde colaboró en la formación de cuadrillas, como las de la Hermandad del Calvario.

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