Un amanecer diferente para el Cristo de la Expiración


La hermandad de San Pablo celebra la función principal de su titular en la Catedral de Córdoba

Expiración
Salida de la iglesia de San Pablo del Santísimo Cristo de la Expiración./Foto: Luis A. Navarro

San Pablo ha amanecido de forma diferente. Y es que, más allá de la meteorología que finalmente se ha aliado con la cofradía, el Cristo de la Expiración y la Virgen del Silencio han salido a las calles de Córdoba, como si de la mañana de un Viernes Santo se tratase. Una imagen diferente de los titulares, poco acostumbrada, pero igualmente intensa, emocional, espiritual.
El Cristo ha lucido las potencias nuevas, sobre un paso exornado con flores rojas y pitas, que ha atravesado la historia de Córdoba con la cruz que anuncia al mundo la verdad que se incrusta sobre la madera. La ciudad lo esperaba, como hace siglos en el Portillo de los Calceteros aquel Viernes Santo en que la niña cayó del balcón y salió milagrosamente ilesa. La urbe ha aguantado la respiración a su paso, camino del templo mayor, con la música de capilla, con la misma mirada que la Madre al pie de la Cruz, con la historia renovada cien años después, siglos más tarde.
Entre tanto, el órgano de la Catedral ha entonado Expirando en tu Rosario, una pieza musical que, como la madre que esculpiera Luis Álvarez Duarte, acogía en el seno del primer templo al Cristo de la Expiración que, en la mañana de este domingo ha hecho historia, la ha renovado, actualizado y mira al futuro de una historia de fe. Todo ello, en un amanecer diferente, que ha trasladado a Córdoba a centenares de viernes santos, los mismos que han llevado a este inigualable momento.