El arduo caminar del Cristo de Gracia


Pedro Aliaga Asensio cierra el ciclo de conferencias de la hermandad, con una exposición donde narra las vicisitudes de la imagen, desde su llegada a Córdoba

pEDRO aLIAGA
Fray Pedro Aliaga, durante su conferencia./Foto: CdG

La hermandad del Cristo de Gracia ha podido disfrutar, este viernes, de la última de las conferencias programadas dentro de los actos programados por el cuarto centenario de la llegada a Córdoba de la imagen. La ponencia ha sido llevada a cabo por fray Pedro Aliaga Asensio, vicario general de la Orden de la Santísima Trinidad y amigo de la hermandad. Una vez más, se ha echado la vista atrás, ahondando en las raíces para comprender el presente.
De la mano de fray Pedro, los asistentes han recorrido el arduo caminar de su titular, en estas cuatro centurias de vida en la ciudad de Córdoba. Uno de los aspectos que ha puesto de relieve el religioso ha radicado en cómo el Cristo de Gracia y los Trinitarios siempre han sido una unidad, pues desde su llegada a la antigua ermita de Gracia, despertó una pronta y profunda devoción en los vecinos del barrio. Muestra de ello, se halla las misas devotas de pasión los viernes al alba o el canto del miserere los viernes de Cuaresma.
Tras la bula que concedía a los Trinitarios Descalzos formar cofradía, se erigió en 1736 la Orden Tercera de la Santísima Trinidad y Esclavitud del Santo Cristo de Gracia, donde fray Pedro ha hecho hincapié en que no fue una cofradía vinculada a la Orden, sino la cofradía de la Orden, pues no había distinción entre ambas; cofradía y orden eran lo mismo. Con la marcha de los Trinitarios en el siglo XIX por la desamortización, subsiste gracias a la devoción del Santo Cristo, que mantiene el culto cada domingo, sirviéndose de la ayuda de la parroquia de San Lorenzo. Con la vuelta a Córdoba de los Trinitarios al comienzo del siglo XX y el intercambio de parroquias con los claretianos, la orden vuelve a su convento, reorganizándose de nuevo la hermandad de la Santísima Trinidad y Cofradía del Santo Cristo de Gracia, cuna de la actual corporación que se conoce hoy en día.