La levantá de Curro para llorar y sentirse costalero


igualas Curro
Luis Miguel Carrión./Foto: Jesús Caparrós

“¡Fernando! Tienes nombre de rey conquistador. El nombre que llevas es el mismo que el de una persona que, desgraciadamente, se nos fue ayer. Manolo (Martínez Lagares) era un fiel defensor suyo”. Con estas palabras, el capataz titular de la cofradía del Santo Sepulcro, Luis Miguel Carrión Huertas Curro, se dirigía a la joven cuadrilla del Niño Jesús de la Compañía. Era el preludio de una de las levantás más emocionantes que, el experimentado capataz, nunca ha hecho.
José Molina y Lázaro Tena./Foto: Álvaro Córdoba

Durante algo más de dos minutos, Curro sintetizaba lo que para él significa ser capataz, ser costalero. Algo que no es otra cosa que “ser hombres de Dios”. Por ello, les pedía a los encargados de portar al Niño Jesús que, “esto no es hacer ejercicio”. Se trata de “llevar las imágenes a todo el que lo necesita”. Por ello, recordaba a los que, por primera vez, se metían debajo del paso que llevababan al “Niño Dios: Como decía mi maestro (Manuel Santiago Gil), si el tiempo se funde y no se para, algún día lo enterraréis”. Y remataba: “como mi cuadrilla del Santo Sepulcro”.

Las palabras finales a los costaleros han sido para Silvia de Vera Bermúdez, a quien Curro quiso dedicar la levantá. Cabe recordar que Silvia se vistió de nazarena, por última vez en 2016, para acompañar al Señor del Huerto y del Santo Sepulcro. Aquejada por una tipología de cáncer muy agresivo que la llevó a someterse a más de 90 sesiones de radio y quimioterapia y a varias operaciones, Silvia fallecía el 16 de septiembre, a la edad de 27 años, con un ejemplo más de la valentía que mostró en vida y con el reconocimiento de la corporación del Viernes Santo. Y es que “cuando vienen los días oscuros, hay personas que desde el cielo nos iluminan”.

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