Nueva gestora para la hermandad del Amor


La cofradía del Domingo de Ramos anuncia a los nuevos encargados de gestionar la corporación

Amor
Cristo del Amor./Foto: Jesús Caparrós

Ha sido a través de un comunicado en sus canales oficiales, la vía elegida por la hermandad del Amor para anunciar quiénes serán los nuevos responsables de la junta gestora. De tal forma que según se ha indicado, con fecha 28 de noviembre de 2017, el Vicario General de la diócesis de Córdoba ha decretado al órgano de gobierno de la cofradía de Jesús Divino Obrero.
Como se expresa en el comunicado, la nueva gestora posee facultades de junta de gobierno, para seguir administrando la Hermandad del Amor. Mientras que se ha designado como presidenta de la misma a Rafaela Vázquez Cañete. El cargo de secretario corresponderá a Juan Carlos Jiménez Díaz, y el de tesorero a Rafael Mantero Serrano. Ellos, junto con un grupo de colaboradores, seguirían gestionando a la hermandad.
Cabe recordar que, desde 2015 y hasta el tramo final de 2017, el presidente de la gestora fue  Miguel Ángel de la Torre, quien presentaba su renuncia. La dimisión era fruto, de hecho, de “un largo proceso de reflexión” y se adoptaba una vez estaban saneados los distintos ámbitos de la cofradía del Domingo de Ramos. Ejemplo de ello radicaba en el balance económico que presentaba la hermandad. Y es que la corporación cuenta con un considerable saldo a favor. Una cantidad que, descontada la primera fase de pago de la nueva mesa del palio de la Virgen de la Encarnación, dejaba como superávit más de un millón de las antiguas pesetas.
Otro de los aspectos que se ha mejorado ostensiblemente ha sido la base de datos de la cofradía de Jesús Divino Obrero. La misma ha sido desarrollada y actualizada, para adaptarla a las necesidades comunicativas de la corporación con sus hermanos. A lo que hay que sumar el trabajo realizado en cuanto a preparación de los cultos, pasos y demás aspectos organizativos, donde también la gestora ha contado con la ayuda de grupos de hermanos en momentos puntuales.
En ese contexto y, con una parte importante del trabajo que se le encomendó realizada, de la Torre tomaba la determinación de su marcha, a causa de motivos de “índole familiar y profesional”.