La estremecedora carta de Juan José Aguirre


El obispo cordobés de Bangassou ha escrito una carta titulada 'De Belén a Bangassou', donde narra la situación que sufren

Juan José Aguirre, obispo de Bangassou.
Juan José Aguirre, obispo de Bangassou. Foto. LVC

“Feliz Navidad a todos los que, de alguna manera, tienen relación con la Fundación Bangassou ¡Feliz Año Nuevo 2018 para todos!” Así comienza De Belén a Bangassou, una emocionante y desgarradora carta, donde el obispo cordobés Juan José Aguirre narra la situación por la que atraviesa la diócesis de la República Centroafricana.
Una analogía
“Sin ánimo de ofender o de desanimar”, Aguirre comienza con una declaración de intenciones, al señalar que !”en Belén no había paz cuando llegó Navidad. Por mucho que digan nuestros bellísimos villancicos”. En este sentido, el prelado ha recordado que “las huestes del Imperio
romano tenían bien encadenada la región, dictaban leyes inmorales, agredían a quienes querían, robaban y mataban en la más completa impunidad”. Una situación muy similar a la que, en la actualidad, atraviesa Bangassou. Allí, como se ha relatado el obispo, ” igual que aquellos romanos, éstos agreden, matan, queman poblados enteros y se ufanan de ello, en la más completa impunidad. Además, la mitad de la diócesis está maniatada por los antibalakas, jóvenes locos y chapuceros que dicen luchar contra el yugo Seleka y, por extensión contra todos los musulmanes de toda la diócesis, que son decenas de miles”.
“El Rey Herodes se postraba delante del Emperador romano. De igual manera, nuestro presidente parece postrarse delante de poderes económicos que a golpe de talonario y violencia gratuita quieren conquistar África”, ha denunciado el obispo Aguirre en su carta. En ese contexto, el sufrimiento de la infancia, también ha sido objeto de su llamamiento: ” Aquí miles de niños mueren o están muriendo a causa de las balas perdidas, el paludismo no curado o la inseguridad alimentaria. Y nadie pagará por ello”. Y ha insistido en que los culpables quedarán impunes, incluso si las madres no dejan de llorar por ello”.
Las palabras finales de monseñor resultan especialmente estremecedoras. Y es que Aguirre ha pedido que, “cuando miréis el Belén, con sus luces chispeantes, el misterio silencioso y los pastores llegando y cantando, sabed que en esta tierra también cantaremos el Gloria in excelsis Deo, con ritmo africano, pero con la misma fe”. Y ha subrayado que fue esa “fe la que hizo que la Sagrada Familia fuera fuerte como una columna de bronce. Y es la fe, la de la población cristiana de Bangassou la que rebulle en nuestro corazón diciendo saldremos de esta“. Qué así sea.

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