El obispo a los fieles: "El nacimiento de Cristo es una buena noticia para el mundo entero"


El obispo durante la homilía de la solemnidad de la Natividad./Foto: LVC

Con la imagen del Niño Jesús en el altar mayor, la Catedral ha acogido la celebración de la Natividad de Jesús. Ello en una ceremonia presidida por el obispo y concelebrada por el Cabildo Catedralicio que, además, ha contado con el coro del Seminario Mayor San Pelagio.
El prelado ha comenzado recordando que, hoy celebramos el nacimiento de nuestro redentor y salvador”. Para, acto seguido, explicar que “la vida cristiana no tiene como centro un sistema de pensamiento o un código de normas morales -todo eso lo incluye-; tiene a una persona, que se llama Jesucristo. Es un personaje histórico -no un mito-“. En este sentido, Demetrio Fernández ha puesto de relieve sus obras para subrayar que “venció a la muerte. Ésta es la gran novedad”, ya que, “si no hubiera resucitado habría pasado desapercibido, como un personaje de tantos, pero no”. De tal modo que el obispo ha catalogado este hecho como una “hazaña”, para añadir que “nadie ha tocado, tan en el centro, el problema del corazón humano”.
“Celebramos que este Hijo eterno, se ha hecho hombre, sin dejar de ser Dios”, ha proseguido Demetrio Fernández. Centrado en el evangelio de San Juan, el obispo ha ido desgranando la procedencia de Cristo. “Su nacimiento en la carne es un acontecimiento asombroso”, ha señalado el obispo. Éste se ha detenido en los “planes de Dios para la humanidad”, que “ha preparado con detalle, incluso, teniendo en cuenta nuestros pecados y nuestras limitaciones”. Y que ha alcanzado la “plenitud del tiempo”, cuando ha enviado a su hijo.
El obispo ha destacado, además, que “su nacimiento ha sido muy llamativo”. Ello para incidir en el amor de la Sagrada Familia, con austeridad y sencillez en aquella noche. “María es la principal testigo de todos aquellos acontecimientos. Y, una vez muerto y resucitado, ella convive con los apóstoles, y es muy probable que le preguntaran cómo fue”. Por ello, el prelado ha subrayado que “este relato se lo debemos a María”.
“A veces, cuando contemplamos el mundo en el que nos ha tocado vivir, nos parece como que Dios está ausente, nos ha dejado de su mano entre tantas turbulencias. Por es, la buena noticia alivia y consuela el corazón humano”, ha exclamado el obispo en la segunda parte de una profunda homilía. Y es, como ha destacado Demetrio Fernández, que “el nacimiento de Cristo no solo fue una buena noticia, lo es hoy para el mundo entero”.

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