Gámez Laserna regresa a San Hipólito


San Hipólito acoge el tradicional concierto de Santa Cecilia de la banda María Santísima de la Esperanza

San Hipólito
Concierto de la banda de música de la Esperanza en San Hipólito./Foto: JdV

(Joaquín de Velasco). La saeta en la música procesional fue el tema sobre el que se desarrolló el concierto que, en honor a Santa Cecilia, patrona de la música, ha dedicado la banda de la Esperanza con la colaboración de la hermandad de la Buena Muerte.
El concierto destacó por la gran calidad de las marchas seleccionadas, así como por brillantísima interpretación que realizó la formación dirigida por León, que en los últimos tiempos ha experimentado un salto cualitativo merecedor de los mayores elogios. La presentación del acto corrió a cargo de Eduardo Capdevila, hermano de la cofradía de la madrugada y pregonero de juventud en el año 2016.
Sonaron en el céntrico templo jesuita la excepcional Cristo de la Vera Cruz, de Borrero. El cachorro (saeta sevillana) de Gámez Laserna. Una bella saeta por seguirillas de Piedad Melgar al Cristo de la Buena Muerte, que precedió la interpretación de una marcha joven pero cargada de calidad: Saeta jerezana (¿Quién te vió y no te recuerda?), obra de David Hurtado que ha encontrado un hueco entre los repertorios más exigentes.
Francisco Mira dedicó una sentida saeta carcelera a la Virgen de la Esperanza, que dio paso a la ejecución, por primera vez en Córdoba, de La Amargura, dedicada a la Virgen homónima gaditana por el músico cordobés y gerente de la banda, Alfonso Lozano.
La obra de José Timoteo Jesús Rescatado, recuperada el 2010 por esta agrupación, trajo a los muros ignacianos la evocación de la hermandad trinitaria precisamente cuando la ciudad celebra el 75 aniversario de su titular mariana.
Bartolomé Castillejo interpretó una saeta de corte clásico al Cristo de la Salud. Tras ella sonó Jesús Caído, dedicada al Señor de San Cayetano por Enrique Báez. La pieza incorpora una saeta compuesta por el propio Báez en memoria de su madre, que fue interpretada al finalizar la marcha, -acaso por primera vez en su historia- por el propio Castillejo
Córdoba Cofradiera, la composición que Gámez Varo dedicara a la memoria de su padre, fue ejecutada con especial sentimiento, en recuerdo del músico que hasta su fallecimiento estuvo muy relacionado con la banda
El público que abarrotaba la iglesia se rindió en una sentida ovación la interpretación de Saeta Cordobesa a los pies del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, imagen a la que Gámez Laserna dedicó la que se ha convertido en enseña de la música procesional cordobesa. Fuera de programa, y ante una Reina de los Mártires que presidía su altar de triduo totalmente encendido, Salve Regina Martyrum trajo a los presentes el recuerdo de otro 19 de noviembre, doce años atrás.
El concierto ha finalizado, como corresponde, con la interpretación del Himno Nacional. Un hecho que ha llenado de júbilo a los asistentes, que han roto en aplausos desde la primera nota hasta el final.

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