“Los jóvenes necesitan el testimonio de quien vive la alegría de haber entregado su vida”


jóvenes
Encuentro de Obispos de la provincia eclesiástica de Oviedo./Foto: MCS

Los nombres de Emaús. Volver a encender el corazón. Bajo este título, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha expuesto una interesante conferencia en el Encuentro de Obispos de la provincia eclesiástica de Oviedo. Se trata de una reunión, de carácter bienal, en la que se dan cita prelados, vicarios, arciprestes y delegados Episcopales. Celebrado del 5 al 7 de noviembre en la Casa de Ejercicios de los Padres Dominicos Virgen del Camino, en León; el pastor de la diócesis cordobesa ha realizado una intervención, cuyo núcleo central han sido los jóvenes y las vocaciones.
Encuentro de Obispos de la provincia eclesiástica de Oviedo./Foto: MCS

Un llamamiento para “renovar el amor primero”, que ha partido de la importancia irrenunciable de la Eucaristía, ha prologado la ponencia del obispo de Córdoba. Durante la misma, Demetrio Fernández ha puesto especial énfasis en “la plenitud de vida de Jesucristo como una existencia virginal, desde la sobreabundancia de vitalidad sobrenatural”. Una afirmación que le ha llevado a abordar el debate sobre el celibato, teniendo presente que éste “implica toda nuestra existencia, ser de Cristo para hacerle presente a él como esposo de su Iglesia”. Un voto que se lleva “con un amor totalmente oblativo, no posesivo, un amor que es universal y que va creciendo a lo largo de la vida, el deseo de vivir como Jesucristo, y basta”.
Encuentro de Obispos de la provincia eclesiástica de Oviedo./Foto: MCS

El prelado ha continuado desgranando el significado de estas premisas, las cuales conducen a “desvivirse”. En este sentido, el obispo ha expuesto con claridad que hay que “desgastarse, entregando nuestra vida a favor de los demás cada día y por ello en este punto en muy importante nuestro testimonio, y de manera especial para los jóvenes en orden a ser llamados al sacerdocio”.
La pastoral vocacional ha sido, por tanto, uno de los ejes de los que ha partido el prelado. De ella ha ofrecido algunas claves, ya que se trata de “una señal de ánimo hacia una vida gozosa de entrega limpia e íntegra y aquí está un punto clave de la problemática vocacional: los jóvenes necesitan el testimonio limpio y fuerte de un sacerdote que vive su celibato no como una carga, una tristeza, sino que vive la alegría de haber entregado su vida desde joven al Señor y a su Iglesia, esta alegría que le sale hasta por los ojos, y esa alegría suscita nuevas vocaciones”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here