Enrique Aranda: “Lo más importante de Teen Star es que uno aprenda con quién puede comprometerse”


En la siguiente entrevista, uno de los principales responsables, Enrique Aranda, explica en qué consiste esta formación destinada a comprender en su totalidad la sexualidad

Teen Star
Enrique Aranda y Lourdes Sánchez./Foto: Luis A. Navarro

Médico especialista en oncología, Enrique Aranda lleva dos décadas formándose y formando a jóvenes y adultos en Teen Star. El motivo que, a él y a Concepción, su mujer, les impulsó a traer esta educación integral de la persona fue el de ayudar a sus propios hijos. Desde entonces hasta ahora, estos cursos (que suponen un acompañamiento total de los chicos) se han asentado en Córdoba y en España. En la siguiente entrevista detalla en que consiste esta pedagogía.
-Para quienes no lo conozcan ¿En qué consiste Teen Star?
-Es un programa de educación afectivo-sexual, que lo que pretende es dar a los jóvenes las habilidades y las herramientas necesarias para que, bien informados y libremente, integren su sexualidad en su ser personal. En un momento determinado de la vida, como es la adolescencia -donde la sexualidad llega de una manera muy importante y sin avisarnos, prácticamente-, se adueña de nosotros y muchas veces no sabemos qué hacer con ella. Lo más importante en ese momento es adquirir una identidad personal adecuada, por lo que es importante que esa sexualidad que llega se pueda integrar en el resto del ser personal. Si queda disociada, nos cuesta más trabajo amar y ser amados, y por tanto ser felices.
-Ahora están realizando un curso para monitores.
-Muchas de estas personas son profesores, pero también hay padres, catequistas. El objetivo es poder después trabajar con los chavales. Aunque el curso es bueno para uno. Por ejemplo, para un matrimonio; para los sacerdotes y los religiosos. Hay tres currículums diferentes para los jóvenes: para universitarios, bachiller y primeros años de la ESO. Por eso, se trabaja en diferentes sitios, como colegios, parroquias y hasta en casas particulares.
-¿Qué número aproximado hay de monitores?
-Ahora mismo, en toda España más de 4.000. Pero tampoco se pueden formar ‘como churros’. El esfuerzo es importante porque todo esto se basa en la antropología adecuada del hombre, con lo cual es bueno no solo para los católicos. Teen Star se está dando en Uganda, en Kenya, en Etiopía, en la India, en Corea, en Norte América y Sudamérica. Se corresponde con la verdad del corazón y, cuando el hombre la ve y tiene voluntad va a adherirse a ella. Ésa es la realidad.
-Desde esa formación que se ofrece, qué diagnóstico realiza de la sociedad.
Asistentes al curso de formadores de Teen Star./Foto: Luis A. Navarro

-Se está viviendo una sexualidad muy desintegrada. Y la persona no puede vivirla sin tener en cuenta lo que uno es, porque la vive mal. En segundo lugar, si se parte de la base que la sexualidad no tiene que ver con la persona, pues se cree que no pasa nada. Tener relaciones sexuales muy jóvenes tiene sus consecuencias, aparte de las que ya conocemos como embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. Es la infelicidad. Es muy difícil donarse totalmente con esta edad. En consecuencia, los chavales no tienen unas relaciones placenteras y buscan, pero el corazón difícilmente va a ser colmado con una relación de sábado por la noche, en media hora en un coche.
-¿Con qué premisas hay que venir a Teen Star?
-Primero, tienen que tener claro que se necesita un compromiso. No son charlas que podamos dar tres o cuatro al año. Sino que hay que ir acompañando a los chicos a lo largo del tiempo e ir mostrándoles las cosas. Una cosa importante del programa es que los chavales tienen que descubrir ellos mismos la realidad de la sexualidad y el amor humano. Metérselo en la cabeza no sirve. Y esto necesita un compromiso importante. Tenemos datos que demuestran que el cambio es posible, pero se necesita siempre el apoyo de los padres. Lo más importante de este programa no son las consecuencias, sino la pedagogía para que uno sepa cuándo, cómo y con quien puede comprometerse. No sólo comprende la parte material y social de la persona, sino la intelectual y la espiritual. Toda en su conjunto. Empezar por el cuerpo, para desde ahí llegar a la afectividad, los sentimientos y, de ahí, a la trascendencia.
-Está abierto a todas las edades.
Teen Star./Foto: Luis A. Navarro

-Exactamente. Tenemos ya cuentos para los niños pequeñitos, un currículum infantil.
-¿Cuándo empieza Enrique Aranda en Teen Star?
-En 1997. Don Javier Martínez nos estaba convenciendo para que, mi mujer y yo, fuéramos delegados de Familia y Vida en Córdoba. Éramos monitores de un método de reconocimiento de la fertilidad y don Javier se empeñó en que fuéramos a Tenerife porque había un congreso de ese campo. Estábamos haciendo el máster Juan Pablo II para familia y vida. Todo era porque teníamos ya bastantes hijos y nos preocupaba mucho esta cuestión. Allí conocimos a Hanna Klaus y a Pilar Vigil. Nsos acercamos a ellas y les preguntamos, si estarían dispuestas a venir a Córdoba a formar monitores y nos dijeron que sí. Se lo expusimos al obispo y le pareció bien. Y comenzamos a formarlos en Madrid y en Córdoba. Vino Pilar porque a Hanna la habían operado y comencé a formarme como monitor y ahí comencé. Ahora estamos Lourdes Sánchez, mi mujer, Luis Tortosa y un matrimonio de Málaga formando.
-¿Qué futuro le augura a Teen Star?
Asistentes al curso de formadores de Teen Star./Foto: Luis A. Navarro

-Tiene ya entre 45 y 50 años de recorrido. Está en los cinco continentes. Se está dando en 53 países. Como te dije antes, muy dispares. El futuro lo veo claro. No sé cuál será el de España. Antes o después, me tendré que quitar de en medio. Espero que haya un relevo claro. Teen Star tiene futuro seguro.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here