Cuando Fernando VII fue al Juramento por una procesión de rogativa


La salida procesional del Nazareno de Baena recuerda a otras de similar tipología que se han sucedido a lo largo de los siglos

Nuestro Padre Jesús Nazareno de Baena.

Las calles de Baena se llenarán este domingo (a partir de las 10:00 horas) de devotos, que contemplarán como Jesús Nazareno saldrá en rogativa. La misma se lleva a cabo para que interceda por la sequía que asola a todo el país. Un hecho que, si bien en las últimas décadas ha sido poco frecuente, a lo largo de la historia ha sido muy habitual.
Uno de los casos más llamativos se produjo en la capital cordobesa en la centuria decimonónica. Y es que, como se narra en los apuntes leídos por Francisco de Borja Pavón en la Academia cordobesa en las sesiones de 18 y 26 de agosto de 1871, hubo una procesión de rogativa en Córdoba para la liberación de Fernando VII, el Felón, para que se acabara su cautiverio por los liberales:
“El 4 de Julio se llevó a San Pedro en Procesión General la imagen de San Rafael, y al siguiente día a la Catedral con el Arca de los Santos Mártires y Nuestra Señora de la Fuensanta, y permaneció allí por ocho días, durante los cuales se hicieron rogativas por la libertad del Rey. La imagen misma de San Rafael se llevó muchas noches en procesión, casi durante un mes, de templo en templo, y de unos a otros Conventos de Monjas, a guisa de Cautivo en redención; sacando en cada visita nuevas preseas de adornos y de flores. No hay que decir, como en tal algazara, con las devotas preces se mezclaban vítores políticos a los poderes triunfantes, e imprecaciones sangrientas contra los caídos, con profusión de campaneos y luminarias”. El rey regresaría a Córdoba, donde estuvo entre otros lugares, en San Hipólito y el Juramento, junto con su esposa María Josefa Amalia de Sajonia.

A esa curiosa procesión de rogativa hay que añadir las realizadas por las imágenes del Señor de la Pasión, la Virgen de Linares, el Caído y la Misericordia. Esta última salía en 1650, desde la iglesia de la Magdalena, a consecuencia de la peste que asolaba Córdoba. Tres siglos más tarde, en 1949, el motivo de la rogativa era el mismo por el que ahora sale el nazareno de Baena, la sequía.

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