El primer beso de amor a la Virgen


Virgen
Un momento del besamanos de María Santísima de la Caridad./Foto: Francisco Patilla

Llega el mes de noviembre y, con él, un buen número de imágenes marianas de la ciudad se visten de luto, para realizar el homenaje preciso a los que ya no están. Es un ritual por el que no se pasa el tiempo, como el del rosario de la aurora de la Reina de los Ángeles, y en el que las hermandades cuidan cada detalle para exponer a sus titulares marianas ante la fe de sus devotos. Y es que rosarios y besamanos dejaban en la festividad de Todos los Santos la huella profunda de la piedad popular. La misma que ofrecía su muestra más evidente en los actos que se llevaban a cabo, alrededor de vírgenes como Caridad, Rosario y Tristezas.


En San Andrés, María Santísima de la Caridad recibía a sus devotos ataviada de forma impecable. La pericia de las manos de Eduardo Heredia mostraba a la Virgen de Miguel Ángel González Jurado con esa mezcla tan especial, que la convierte en una de las obras de referencia de la imaginería contemporánea. Vestida con la saya diseñada por Rafael de Rueda y elaborada por Pérez Artés, la composición del besamanos ha destacado por su elegancia, al igual que el altar del triduo. Entre tanto, la imagen del niño alzado hasta las manos de la Caridad da cuenta de la fe que se transmite de padres a hijos, en ese primer beso de amor.

En San Pablo, la Virgen del Rosario siempre será la niña de Álvarez Duarte. Con la saya de inspiración decimonónica que le donara uno de sus hermanos y que realizara Antonio Villar, la imagen llenaba con su sola presencia la estancia sagrada. La luz matizada del templo conformaba, a su vez, la escena mística que siempre regala la Virgen.

En San Lorenzo comenzaba el mes de las ánimas. El mismo, en cuyo primer día la Madre de Dios en sus Tristezas es expuesta a la veneración cercana de los fieles. Flanqueada por dos ángeles, la Reina de Todos los Santos inunda la capilla, al igual que el portentoso crucificado se convierte en el alfa y omega del altar mayor de San Lorenzo.

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