El primer hermano mayor de la Conversión


Rafael Dorado, pese a haber estado al frente de la corporación durante los últimos años, es el primer encargado de guiarla desde que es hermandad de pleno derecho

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Salida procesional de la hermandad de la Conversión, en una imagen de archivo./Foto: LVC

Sábado de Pasión Conversión
Salida de la hermandad de la Conversión./Foto: Luis A. Navarro

Grupo parroquial o asociación de fieles, prohermandad, ad experimentum y cofradía de pleno derecho son los pasos establecidos para ver alcanzado el objetivo soñado de cualquier corporación, penitencial o letífica. La de la Conversión conseguía realizar este anhelo el pasado mes de marzo. Era entonces cuando el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, les concedía un título por el que los cofrades de Electromecánicas habían trabajado con tesón y, en alguna ocasión, contra los elementos.
Y es que uno de los momentos cruciales, para la ahora hermandad, se producía cuando se veían obligados a encargar la hechura de un nuevo crucificado. Su primitivo titular era propiedad de un particular y, ante la imposibilidad de adquirirlo ni de que se prolongara por más tiempo la cesión, la corporación adoptaba la determinación de dar un paso al frente. Un gran reto que se tornó en una feliz realidad, en 2016, con la llegada del Cristo de la Oración y caridad, que iba a ser bendecido por el propio obispo.
Dos logros en el que uno de los denominadores comunes era la figura de Rafael Dorado Gutiérrez. Los mismos le han valido para obtener la confianza de los hermanos y, pese a haber estado al frente de la corporación durante los últimos años, es el primer encargado de guiarla desde que es hermandad de pleno derecho. El resultado del cabildo de elecciones ha sido de 76 votos a favor, uno en blanco y otro nulo.