La Soledad y el Caído, juntos en su capilla



Córdoba guarda verdaderos tesoros, que trascienden a la mera plasticidad artística para ser referentes de la devoción, de la piedad popular. Una mística que, entre los muros de la conventual de San José (San Cayetano), se explica en los titulares de la hermandad del Caído. Dos imágenes por las que, como señalaba hace años Antonio Varo, no pasa el tiempo. De hecho, la corporación se ha encargado de ganar ese pulso al paso de los siglos y, durante el último año, Jesús Caído y Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad han sido sometidos a un impecable proceso de restauración.
En las expertas manos de Enrique Ortega (las mismas por las que han pasado Nuestra Señora de los Dolores, San Rafael y el Cristo de la Caridad, entre otras), los titulares del Caído han recuperado su esplendor. Y, sin embargo, en sus rostros prácticamente no se percibe cambio. Esa es una de las virtudes de Ortega, que puede presumir de conseguir un inusual consenso en los trabajos que realiza. Experiencia, técnica y conocimiento que le han dado el estudio y el tiempo. El mismo que no pasa por la Virgen de la Soledad, por Jesús Caído.
El proceso de conservación, que sirve para que más de una generación mantenga intacto el legado más valioso de la cofradía, ha culminado en la misa de acción de gracias de este domingo. Ahora, las imágenes ya se hallan juntas en su capilla, también restaurada en los últimos años. Ello mostrando el trabajo continuo de las diferentes juntas de gobierno, que han seguido una línea común que ahora recoge los beneficios de una decidida apuesta por la conservación patrimonial de la hermandad. Ésta quedará de manifiesto con el regreso del paso procesional de Jesús Caído, en los próximos meses.

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