Un mar de piedad popular para ver a la Virgen del Socorro


La procesión de Nuestra Señora del Socorro Coronada estuvo marcada por la gran cantidad de fieles que había en las calles, como se puede apreciar en las siguientes galerías

Socorro
Procesión de Nuestra Señora del Socorro Coronada./Foto: Eva M. Pavón

El último domingo de septiembre es para la Virgen, para Nuestra Señora del Socorro Coronada. Desde Santiago a la Plaza Grande, sus habitantes lo saben y cumplen con el rito y la regla de ir a cumplir con la cuenta de una tradición que la consideró alcaldesa perpetua.

Frente a su ermita, los devotos se agolpaban para no perder detalle. Y cuando ella salió, bajo el baldaquino áureo, Ella lo llenó todo. A pocas imágenes les sucede algo así, pero la Virgen del Socorro tiene esa virtud de centrar en ella toda la atención. Sucede cualquier noche del año cuando brilla en esa ventanita de la calleja del Toril, cuando apenas hay trasiego y Ella está allí, cual vigía, cual faro en el camino, como la madre que te espera y te sorprende cuando llegas a casa con su abrazo tibio. Y, con los instrumentos de viento evocando la Marcha Real o la Coronación de la Macarena, en cada esquina ha extendido su amor a los centenares de devotos.

La procesión de Nuestra Señora del Socorro Coronada estuvo marcada, por tanto, por la gran cantidad de fieles que había en las calles, como se puede apreciar en las galerías fotográficas.

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