Andrés Lorite: "Me da miedo enfrentarme a ese atril"


En unas horas exaltará a la Virgen de la Merced y, antes, da las claves de lo que será un pregón, marcado por el amor a la Virgen de la Merced

Lorite
Andrés Lorite./Foro: LVC

“Fue un flechazo”. Así de directo se muestra el político y conocido cofrade, Andrés Lorite, para explicar cómo nació su amor hacia la Virgen de la Merced. Un cariño íntimo que marcará el pregón que, en unas horas, pronunciará muy cerca de Ella, casi juntos, y para Ella. Lorite no esconde sus sentimientos al hablar de lo que ha escrito y de lo que siente por la hermosa imagen que esculpiera Francisco Buiza. Lo que ha vivido, vive y vivirá con la hermandad de San Antonio de Padua, lo relata en la siguiente entrevista.
-¿Qué pregón espera a los hermanos de la Merced?
-Es un pregón íntimo. Fundamentalmente es una conversación con la Virgen. Un rato en el que le planteo, desde mis plegarias hasta mis piropos, pasando por mis vivencias y cómo veo la Córdoba actual. Y cómo María, bajo su advocación de la Merced, nos puede ayudar.
-¿Cómo ha sido el proceso de preparación?
-Complicado. Desde que me llamó Antonio Ruf ya tenía unos flashes de cómo iba a ser o quería que fuese el pregón. Luego la realidad -no sé si le pasa a otros- es que vas modificando sobre la marcha determinados aspectos. Requiere mucho esfuerzo porque intentas hacerle un regalo a la Virgen. Ilusión, con momentos de intranquilidad. En resumidas cuentas, el proceso ha sido muy positivo y agradable porque escribir también te llena y te hace tener esa íntima conversación.
-Por su trabajo está acostumbrado a hablar en público, qué diferencias hay.
Lorite
Andrés Lorite./Foro: LVC

-Cuando preparé la exaltación de San Álvaro me di cuenta de lo difícil que es. Había personas que me decían “tú estás acostumbrado a hablar en público y no te costará trabajo“. No tiene nada que ver. Normalmente, cuando realizo intervenciones públicas no utilizo ningún papel. Tengo buena memoria y en un pleno o una rueda de prensa es muy raro que utilice papel porque entiendo, además, que la lectura le quita vivacidad al mensaje. Esto es radicalmente distinto. Tiene que ser escrito para ser leído de la mejor forma posible. A mi me da miedo enfrentarme a ese atril. Teniendo la Virgen tan cerca es impactante.
-¿Ha ido a verla en estos meses?
-A menudo. La visito y, cuando no puedo ir tengo estampas en casa que me ayudan a tenerla cerca y a definirla. Hay una parte del pregón en la que cuento la conquista que la Virgen hizo sobre mí. Un flechazo. Y a la par de contarlo hago una reflexión sobre lo que representa, especialmente su rostro.
-¿Cómo ha vivido Andrés Lorite este año tan especial para la hermandad, con el regreso a la Catedral?
-Ha sido algo que ha llenado de emoción a los mercedarios. No se nos puede olvidar que el principal titular de la hermandad es el Santísimo Sacramento y, hacer estación de penitencia en la Catedral, frente a Él, tiene mucho que ver con esa esencia cofrade. En el pregón hablo del primer templo, desde diversos puntos de vista: como ese retorno y una referencia expresa a la Virgen y también, con algo de dureza, de la falsa polémica creada en torno a la Catedral. Voy al pregón a desnudar mi corazón y a decir lo que siento. Por desgracia, hay una polémica completamente artificial y falsa.
-La hermandad de la Merced está en la vanguardia de la acción social y muchas otras actividades…
-Destacaría algo que me parece esencial. El movimiento cofrade cordobés es el movimiento asociativo, numéricamente hablando, más importante de la ciudad. Hay muchos a los que se les llena la boca hablando de participación ciudadana y, precisamente, esos son los que pretenden arrinconarnos. Las hermandades son generadoras de muchas cosas, entre ellas, en el ámbito social. Creo que debemos salir de la caverna, parece que nos da apuro decir que hacemos una labor social importantísima por Córdoba. En mi cofradía de la Merced lo que destacaría sería la gran labor social que realiza, tanto a nivel general como con la pastoral penitenciaria, en la cárcel de Córdoba.
-¿Cómo se llega a repartir más de una tonelada de alimentos al mes?
Lorite
Andrés Lorite./Foro: LVC

-La hermandad de la Merced tiene la gran suerte de tener una fantástica junta de gobierno y un numeroso grupo de cofrades que consideran que somos una gran familia, donde no hay disensos y sí un clima fraterno. Y eso se refleja en todo lo que organiza. Tiene un barrio dinamizado por la cofradía y la gente se queda encandilada. Creo que esa es la clave para que luego los proyectos funcionen.
-Es también hermano de la Esperanza.
-(Sonríe). En el pregón hago un guiño sutil a mi otra advocación mariana, a mi Esperanza de San Andrés. Al final hay una parte en que llamo a la Virgen con una serie de apelativos, como si fuera una letanía, y uno de ellos está dedicado a la Esperanza: Fuente calé de mi Esperanza en Santa Marina.
-Cuando termine el pregón, qué le gustaría que se llevasen de él los hermanos de la Merced.
-Mi pregón no pasará a la historia, ni es mi pretensión. Durante este verano he leído muy buenas obras como el de José Juan (Jiménez Güeto), el de Paco Mellado -mi maestro mercedario-, el de Rodríguez Buzón, García Baena y el mío es imposible que tenga esa calidad literaria. Lo único que aguardo es que a la Madre le llegue al corazón, que Nuestra Señora lo albergue y que las personas que lo escuchen perciban una oración de un cofrade que se pone delante de la Virgen, con mucho miedo, y que abre su corazón. De hecho, el pregón empieza pidiéndole la venia a la Virgen y no termina con el típico he dicho, sino con la palabra que tú y yo y todos, terminamos cuando acabamos de rezar: Amén.