Dos cuadrillas de costaleros con sello propio


Las procesiones de la Fuensanta y de Villaviciosa dejan la impronta de dos capataces experimentados, como Félix Pelayo y Fernando Chiachío

costaleros
Cuadrilla de costaleros de Nuestra Señora de Villaviciosa./Foto: Rafael A. Ojeda

La semana que comienza deja atrás una muy intensa, en la que Córdoba ha celebrado sus fiestas patronales en honor a la Virgen de la Fuensanta. Las mismas proseguirán, durante los próximos días, con la celebración de la novena. Si bien, en la procesión del pasado día 7 dejó uno de esos momentos especiales en la figura del capataz que tuvo este año la Patrona, Félix Pelayo. Con una dilatada trayectoria de más de tres décadas al frente de la cuadrilla del Señor de la Pasión, tanto él como sus costaleros quisieron tener un detalle con uno de sus mienbros, el presidente de la Agrupación de Cofradías. Y es que Francisco Gómez Sanmiguel realizó una emotiva levantá antes de que la Virgen llegara a su santuario.
Otro de los capataces que ha dejado su sello ha sido Fernando Chiachío. El veterano responsable de los costaleros que portan a Nuestra Señora de Villaviciosa dejó de manifiesto, una vez más, su buen hacer al frente de los pasos. En este caso, especialmente significada fue la entrada de la Virgen a la capilla de Jesús Nazareno, hermandad de la que también fue capataz en su momento.
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Francisco Gómez Sanmiguel, llamando a la cuadrilla de la Fuensanta./Foto: Luis A. Navarro

Arraigadas devociones

Además de los cultos a la Patrona de Córdoba y sus hermandades, la hermandad del Prendimiento hizo lo propio con la Virgen de la Piedad, cuyo triduo y besamanos eran los primeros cultos que organizaba la nueva junta de gobierno. Destacable era también la labor que la hermandad de los salesianos realizó con el montaje de la tradicional verbena que lleva el nombre de su titular mariana. Otra iniciativa de este tipo, y ya van 33, era la organizada por la hermandad de la Agonía para recaudar fondos para sus proyectos en Zimbawe.
La actividad cultual también seguía su curso en torno a Nuestra Señora del Socorro Coronada, así como con el rosario de la Aurora de la Virgen de la Estrella, que se realizaba por las calles de la Huerta de la Reina, con motivo de la celebración de la Natividad de María. A ello hay que sumar el solemne rosario presidido por María Santísima Nazarena, que brilló especialmente en su llegada a San Lorenzo. Mientras que la sabatina de la Merced y la misa de hermandad de la Esperanza ponían el broche a una semana realmente intensa en lo cofrade.

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