Un ejemplo de amor hasta en la enfermedad


El que fuera hermano mayor del Nazareno, Antonio Gracia, ha participado en el rosario de la titular mariana de la cofradía, pese a su estado de salud

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Antonio Gracia en la presidencia del rosario vespertino de María Santísima Nazarena./Foto: Rafael A. Ojeda

La fortaleza de una hermandad se nota en su cortejo. No por el número, sino por las arrugas de las manos de los nazarenos de sus últimos tramos. Y es que el sueño de todo buen penitente es acompañar a su Señor o a su Virgen, hasta el día en que lo llamen a su presencia. Esa es la esencia de las cofradías y, en la noche de este sábado, un cofrade cordobés ha dado un ejemplo de amor absoluto, entregado, hasta el último momento.
El cofrade en cuestión no es otro que quien fuera hermano mayor del Nazareno, Antonio Gracia. Éste ha acompañado a la inigualable imagen mariana que ha llenado, con su sola presencia, las historiadas calles de la feligresía de San Lorenzo en un rosario, que ya es parte de la memoria de Córdoba. Antonio, pese a sus problemas de salud que le reducen la movilidad, no ha querido faltar a su cita con su nazarena y, ayudado por un andador, su imagen ha servido para explicar hasta dónde llega la devoción.

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