Los dos grandes cabildos de la hermandad de la Paz


La corporación de Capuchinos celebrará, un año después, otra asamblea de hermanos decisiva para el futuro de la institución

Virgen
El obispo ante la Virgen de la Paz y Esperanza en su besamanos./Foto: Jesús Caparrós

En septiembre de 2016, la hermandad de la Paz celebraba uno de los cabildos más importantes de sus más de tres cuartos de siglo de historia. De tal manera que, convocado de forma extraordinaria para someter a aprobación el inicio de los trámites para la coronación canónica de Nuestra Señora de la Paz y Esperanza, tenía lugar esta mañana ha dado luz verde al proyecto de forma unánime. Los casi dos centenares de cofrades que se daban cita en los salones parroquiales prestaban su apoyo a una iniciativa que, con un recorrido de varios años, como señalaba entonces el hermano mayor de la corporación del Miércoles Santo, Enrique Aguilar, abría un proceso del que destacaba la ilusión que ha percibido en los asistentes, señalando que “este 4 de septiembre se ha convertido en una jornada histórica para la cofradía”.
Una ilusión que, con bastante probabilidad, se renovará el próximo 24 de septiembre. Y es que 12 meses y 20 días después, los cofrades del Miércoles Santo están convocados a otra asamblea de capital importancia, la de la reforma de la casa hermandad. A partir de las 09:30 horas de dicha jornada, en la asamblea extraordinaria se presentará el proyecto definitivo de obra, se abordará el contrato de cesión de los inmuebles en uso por la hermandad, por parte de la comunidad de Hermanos Menores Capuchinos; así como se someterá a aprobación la financiación para la realización de la obra.
El proyecto
cabildos
Casa de hermandad de la Paz./Foto: Jesús Caparrós

Cabe recordar que el pasado mes de enero la Gerencia Municipal de Urbanismo (GMU) daba el visto bueno para la reforma de la casa de hermandad de la Paz. El proceso no ha estado exento de trámites puesto que las dependencias, que actualmente ocupa la corporación de Capuchinos junto a la cuesta del Bailío, se encuentran dentro del Plan Especial del Casco Histórico. Por ello, tras recibir el visto bueno del Consejo Rector de la GMU, el proyecto tuvo que pasar por la Delegación territorial de Cultura.
El trayecto se iniciaba en 2015, cuando el organismo municipal entendía que estas reformas, las que afectan el muro que da al Bailio, lejos de suponer un daño para el enclave ayudaban a una mejor conservación del mismo. De esta manera se salvaba uno de los aspectos fundamentales para acometer uno de los grandes proyectos con los que Enrique Aguilar optó al cargo de hermano mayor. Por tanto, una vez culminado el proceso burocrático, y a la espera de que la GMU comunique oficialmente su visto bueno, todo hace prever que las obras podrían comenzar próximamente.
La reforma irá a destinada tanto a la parte de muro que da al Bailío, donde se realizará una intervención para afianzarlo, como al interior de las dependencias, en el que se acometerá una profunda labor de acondicionamiento. Cabe recordar que la casa de hermandad, cedida por los frailes Capuchinos mientras la corporación tenga como sede canónica el Santo Ángel, precisa de una serie de remodelaciones de calado puesto que los actuales materiales son de escasa calidad y suponen un riesgo, como es el caso de la uralita. A ello hay que sumar que se redistribuirá el espacio a fin de que, por ejemplo, la cofradía disponga de sala de juntas. En definitiva, se trata de un proyecto de envergadura que culmina su parte administrativa.