Así ha quedado la Inmaculada del Sepulcro tras su restauración


La titular mariana de la cofradía del Santo Sepulcro ha sido devuelta a su sede canónica después de varios meses de intervención en Sevilla

Inmaculada
Inmaculada Concepción./Foto: Santo Sepulcro

La cofradía del Santo Sepulcro ya tiene de vuelta a su titular, la Inmaculada Concepción. Y es que, tras varios meses de intenso trabajo en el taller hispalense de Silvia Ortego y Antonio Daniel Comas, la Purísima será repuesta al culto en la iglesia de la Compañía, meses antes de que presida los cultos que la hermandad organiza en su honor. Antes bien, desde este miércoles 6 y hasta el martes 12 de septiembre, la Virgen estará expuesta en la Capilla de la Anunciación para disfrute de hermanos y devotos. Ello después de haberse llevado a cabo un proceso restaurador complejo, “dado el estado muy deficiente de conservación, que demandaba su inminente tratamiento”.
Como se indica desde la corporación del Viernes Santo, los trabajos se han desarrollado en dos fases. La primera se llevó a término a finales del pasado año, de cara a que la imagen pudiese presidir los cultos de 2016. Una vez concluidos, la talla de la Inmaculada era nuevamente trasladada al estudio para abordar su segunda fase dedicada a la policromía y protección final. En esa primera fase de la restauración, la Purísima era  sometida un saneamiento de la estructura interna de la imagen, así como a una profunda limpieza de la peana. La misma presentaba una sujeción incorrecta de la talla, mediante un sistema primitivo consistente en un listón de madera introducido en la nube y la peana a través de un hueco, sin más afianzamiento, lo cual aporta gran inestabilidad y por ende, futuros daños estructurales a la imagen que están siendo atajados. Asimismo, los conservadores llevaban a cabo el tratamiento contra los xilófagos. Estos insectos aparecían en la tabla que conforma la espalda de la imagen, lo cual debilitaba el soporte y ha llevado a abordarlo de forma inmediata.
Sujección y policromía

Uno de los objetivos que la hermandad ha puesto de relieve ha radicado en la preocupación por una solución práctica y adecuada al sistema de sujeción de la imagen a la peana y ambas sobre estructura procesional o de culto interno. Realizándose un nuevo sistema de eje vertical que garantice la buena y correcta sujeción. Mientras que, respecto a la policromía de la imagen de la Virgen y el dorado de la peana, tras una metodología de limpieza química y mecánica de todas aquellas sustancias que dificultaban su percepción y puesta en valor estético, se ha procedido a reintegrar en volumen y preparación de color las faltas de estratos y pérdidas de soporte en los filos más salientes del ropaje.
Por su parte, la peana de la Inmaculada también ha sido intervenida reponiendo sus faltas con ejecución de piezas de nueva factura siendo posteriormente reintegradas de dorado en diferentes criterios de técnica para igualar su tonalidad y favorecer la visión de conjunto siendo técnicas aplicadas con criterios de diferenciación al original.

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