El emotivo comunicado de la hermandad de la Paz


Paz
El obispo de Córdoba, recibido en Capuchinos./Foto: Jesús Caparrós

El mes de agosto de 2017 dejará en Córdoba, por mucho tiempo, el recuerdo de algunos nombres propios, dentro de la intensa vida religiosa de la ciudad. En concreto, los de los frailes de la Orden Franciscana Menor que se marchan a un nuevo destino de misión y los de los que llegan al convento del Santo Ángel. Ante esta circunstancia, la junta de gobierno de la hermandad de la Paz ha emitido un emotivo comunicado, por medio del que han agradecido la intensa labor de quienes se marchan. A ello hay que sumar la bienvenida a los que llegan.
El órgano rector de la cofradía que dirige Enrique Aguilar ha querido “mostrar su agradecimiento, por su labor de apoyo constante para nuestra fe y vida de hermandad, a la comunidad capuchina que ha convivido con nosotros durante estos últimos años”. En especial, encarnada en las figuras de fray Pedro Enrique Rivera, superior del convento; así como en la de fray Emilio Rodríguez, “consiliario de la corporación y nuestro querido fray Martiniano, que nuestros sagrados titulares los iluminen y guíen sus caminos en sus nuevos destinos”. Un emotivo comunicado en el que también se ha dado la bienvenida a los religiosos que llegan al Santo Ángel. Los nuevos miembros de una comunidad formada por los frailes Francisco Martínez, Ricardo de Córdoba, Sebastián Coto y Víctor Marcos de Canicosa.
Una emocionante despedida
Cabe recordar que el hermano mayor de la Paz valoraba, en fechas recientes, la figura del antedicho fray Emilio, para La Voz. Del mismo destacaba que “mi relación con él ha sido de amigos, se puede decir que un hermano más”. Y subrayaba que “me ha ayudado en los buenos y en los malos momentos”. El máximo responsable de la cofradía del Miércoles Santo ponía, además, el acento en que “Emilio ha estado poco tiempo entre nosotros, pero el suficiente como para ser partícipe plenamente de la vida de nuestra hermandad y ser un apoyo constante para nuestra fe”.
Otro de los aspectos que desvelaba Aguilar radicaba en que el fraile “se ha ganado pronto nuestra confianza desde que comenzó a ejercer como consiliario”. Una reflexión que le llevaba a asegurar que “se le echará de menos”. Asimismo, el hermano mayor de la Paz expresaba su “deseo que le vaya muy bien en su nuevo destino (éste se halla en la ciudad castellana de León).

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