La otra Patrona de Córdoba


Con motivo de su procesión, en las calles del Parque Figueroa pudieron verse carteles reivindicando a la Virgen de la Asunción como la protectora del barrio

Córdoba
Cartel ubicado en una de las calles del Parque Figueroa./Foto: Jesús Caparrós

Ideado por los arquitectos Rafael de La-Hoz, José Chastang Barroso y Gerardo Olivares James, así como por los aparejadores Rafael Usano y Pablo González; el conocido barrio cordobés del Parque Figueroa fue concebido de una forma muy peculiar. Para su construcción se utilizaron las técnicas más avanzadas de urbanización. Y ello con la pretensión de construir una ciudad autónoma en la que sus habitantes no necesitaran nada de lo que ofrecía el centro de la ciudad. Edificado entre los años 1968 y 1970, fue promovido por la antigua Caja Provincial de Ahorros, a través de la Constructora Benéfica de Viviendas. Una urbe que, durante décadas, resultó prácticamente independiente a Córdoba.
La situación geográfica (limita al norte con el barrio de San Rafael de la Albaida; al este, con el barrio de Arroyo del Moro; al sur, con el barrio de Huerta de Santa Isabel), favorecía ese “aislamiento”. El Parque Figueroa es, por tanto, uno de los exponentes del crecimiento urbano de la Córdoba del último cuarto del pasado siglo. Con el aroma a vecindario que se respira en otros espacios más antiguos de la ciudad como la Fuensanta, sus calles -que homenajean a los marinos españoles, como Cervera o Blas de Lezo- han visto crecer a una nueva generación de ciudadanos que mantienen viva la historia de una sociedad, en la que sigue existiendo un lugar privilegiado para la fe.
El barrio, pese a las nuevas urbanizaciones que lo han ido conectando con Córdoba, mantiene señas de identidad autóctonas. Una de ella es su iglesia, de estilo contemporáneo, anclada en la Plaza de la Marina Española. Cerca de ella y en algunas de las paredes del barrio, podía leerse un reivindicación -o afirmación- que muestra la idiosincrasia de este espacio: “Figueroa con su Patrona, la Virgen de la Asunción“. Una declaración de intenciones y una muestra de devoción, que este pasado 15 de agosto quedaba patente en su festividad. La Virgen era la protagonista en la procesión que ha recorrido el Figueroa. Como en la octava del Corpus o el Sábado de Pasión, las diferentes realidades eclesiales se volcaban con un acontecimiento que, una vez más, ha vuelto a demostrar que se trata de una comunidad llena de vitalidad.

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