Dos marchas para rendir homenaje a los patronos


Marchas
Detalle del paso de la Virgen de la Caridad y el Cristo de la Salud de Guadalcázar./Foto: Jesús Caparrós

La función principal en honor a los patronos de Guadalcázar, Nuestra Señora de la Caridad y el Santísimo Cristo de la Salud, oficiada por el párroco de Guadalcázar, era la antesala de uno de los días grandes de la localidad. En dicho acto se llevaba a cabo la imposición de medallas a los nuevos hermanos. En el acto litúrgico participó el coro Virgen de la Caridad de la Villa de Guadalcázar. Ya en la jornada vespertina tuvo lugar la procesión por las calles de la localidad. Una salida que contaba con los sones de la banda de música de Hornachuelos.
Y es que la formación iba a dejar con sus sones, momentos inolvidables. Uno de ellos iba a llegar con una de las marchas por las que jamás pasa el tiempo. Compuesta en 1924 por Manuel López Farfán, Pasan los Campanilleros supone el inicio del bienio prodigioso en que el compositor sevillano cambió el concepto de la música procesional. La revolución que supuso esta innovadora pieza determinó la evolución que ha llegado a la actualidad. Aun hoy esta obra tiene una vigencia fundamental para disfrutar de la alegría de la Virgen, en este caso de la Patrona de Guadalcázar, recorriendo las calles.
La segunda de las marchas, Rosario de Montesión, también se asocia a ese clima festivo de una procesión letífica. Compuesta en 1986 por Juan Velázquez, al igual que la anterior la pieza tiene una parte cantada. Se trata de una obra que sigue la estela de Esperanza de Triana Coronada. Así en los dos vídeos se da cuenta del clima alegre y festivo de una procesión, la de la Virgen de la Caridad y el Cristo de la Salud, muy arraigada en la piedad popular de la que hace gala Guadalcázar.

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