La historia de un barrio que se rinde a sus cofradías


La procesión de San Lorenzo Mártir llena las calles de una de las feligresías más cofrades de Córdoba

Barrio
San Lorenzo, llegando a su templo./Foto: Eva M. Pavónu

Banderolas, pancartas, un templo fernandino -inconfundible en su estampa de rosetón y torre de Hernán Ruiz-, una cofradía (la del Calvario), la agrupación musical Nuestro Padre Jesús Nazareno de Cañete de las Torres, el capataz y sus costaleros, los devotos agolpándose en la plaza y, ante todo, San Lorenzo. El mártir, que da nombre a la parroquia, a la feligresía (collación) que instaurara el rey Santo hace ocho siglos, daba en su procesión el testimonio de historia de un barrio que se rinde a sus cofradías, a parte de las grandes devociones de Córdoba.
Sobre el paso de la Divina Pastora, el mismo que hace tres meses portara a la Virgen de los Remedios en su extraordinaria procesión de promesas, la imagen de San Lorenzo ha comenzado a recorrer su barrio por calles tan emblemáticas como la que recuerda la promesa de San Rafael al Padre Roelas, antes de llegar a la iglesia del Juramento. Un itinerario que ha transitado por enclaves que guardan la esencia de la ciudad por Jesús Nazareno, San Agustín, San Juan de Letrán y María Auxiliadora, donde San Lorenzo se ha adentrado en el santuario. Y es que, en cada uno de ellos, se guarda alguna de las grandes devociones de Córdoba, las mismas con que la imagen ha parecido fundirse en un abrazo espiritual con sabor a barrio, a cofradías, a oraciones invisibles que se heredan de generación en generación.
Las órdenes precisas de Jesús Ortigosa han conducido ese camino espiritual por el barrio, mientras la música de la agrupación de Cañete se erigía como una de las grandes novedades de este año. El cambio de banda y género ha llenado las calles de variados sones, que dan muestra de la versatilidad del repertorio de Jesús Nazareno. Y ya de regreso al templo fernandino, el himno nacional ha despedido al glorioso San Lorenzo con la certeza de que la devoción caminará, en apenas cinco días, de un barrio castizo a otro que también atesora la esencia de una ciudad milenaria que encontrará en la procesión del Tránsito, el broche a un mes de agosto, que dejará su sello cofrade en la Catedral con la llegada de la Virgen de Acá.

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