Asesinan a 50 personas en una localidad cercana a Bangassou


El obispo cordobés Juan José Aguirre relata como los rebeldes Seleka no han tenido piedad en la misión de Gambo

“Han atacado una misión a 75 kilómetros de Bangassou llamada Gambo. Han degollado a varios hombres y niños. Todo está muy inquieto. Los jóvenes musulmanes no escuchan a nadie, quieren pelear y se sientan justo delante de la Catedral, para que nadie pase”. Con estas palabras, el obispo cordobés de Bangassou Juan José Aguirre relata la cada vez más tensa situación que se vive en esa zona de la República Centroafricana (RCA).
Aguirre explica que, a Gambo llegaron los guerrilleros antibalaka y echaron a los rebeldes musulmanes, los Seleka. Sin embargo, en la situación de conflicto entró la Minusca egipcia y echaron a los primeros de la localidad. Fue entonces cuando los Seleka regresaron y mostraron toda su violencia, “cortando gargantas”. En consecuencia, el obispo valora que “lo que ha pasado en Gambo es muy grave y tendrá mucho eco en Bangassou”.
La situación en esa diócesis de la RCA se vuelve cada vez más insostenible. Si bien, Aguirre recuerda que “tengo a tres curas aquí conmigo, como mi guardia pretoriana”. Y narra como algunos presbíteros han partido a Tokoyo “para coger un poco de aire”, mientras que “otros se han quedado en las misiones al pie del cañón”. Una complicada situación en la que se siguen produciendo saqueos, entre ellos, los de las casas de algunas monjas. Motivo por el que el obispo de Bangassou ha “llamado a los carpinteros de la misión para que tapien todas las puertas de la zona”. Y realiza un llamamiento, ya que “necesitamos de vuestras oraciones. Es la fuerza que mantiene nuestra esperanza en que esto se resolverá”.
Finalmente, Aguirre despide su mensaje con una preocupante noticia, ya que el camión de la diócesis de Bangassou está bloqueado en la cercana localidad Bema. “Allí la gente ha huido. Solo quedan Selekas pero van a llegar los antibalakas. Estoy hablando con Yovane (el misionero chileno que dirige la misión) porque está muy inquieto”. Y prosigue explicando que “está con él mi chofer Barthélemy, un carpintero de Bangassou, el jefe de los albañiles y algunos más. Están muy preocupados y yo puedo hacer poco más que rezar… Habían ido a terminar de construir la iglesia de Bema”.