“Eduardo tiene un don de Dios, que quiso tocarlo con su mano”


Eduardo
Eduardo Heredia Losada./Foto: Jesús Caído

Fue una noche hace casi dos décadas, entre la penumbra de la iglesia de San Andrés, cuando el vestidor cordobés, Eduardo Heredia Losada, comenzó a vestir a la María Santísima de la Caridad. Servicial, prudente, trabajador y discreto, como coinciden la mayoría de personas que le conocen, siempre está dispuesto a cuanto se le solicita. Y ello unido al hecho de que, en sus manos, hay un don muy especial que lo dota para vestir, nada más y nada menos que al Hijo de Dios y su bendita Madre. Una virtud que lo ha llevado a vestir a un gran número de dolorosas de la ciudad como la Esperanza, la Alegría, Vida, Dulzura y Esperanza Nuestra, Trinidad, Mayor Dolor en su Soledad y la Soledad, entre otras muchas vírgenes.
“Es una persona de una honda piedad y devoción que pone de manifiesto en la ternura, delicadeza y exquisitez con la que viste a la Madre De Dios”, subraya sobre Eduardo el párroco de la Trinidad (donde viste a las imágenes de la Santa Faz), José Juan Jiménez Güeto. Por ello, el sacerdote enfatiza que “le acompaña el respeto y la mejor consideración a las hermandades a las que sirve con total generosidad y sin otro ánimo que el de compartir el don recibido de Dios”. Y no duda en definirlo como “un amigo siempre dispuesto y servicial con un espíritu de alegría y gozo que irradia allí donde se encuentra”. En este sentido, Jiménez Güeto destaca que se trata de “los pocos cofrades que te encuentras que pasan desapercibidos porque siempre huye del beneplácito y las adulaciones de los demás”, ya que “ está en una segunda fila y es amante de la discreción”.
María Santísima de la Trinidad en su altar de Cultos./Foto: LVC

Las emotivas palabras del párroco completan su dimensión, al señalar que “en Eduardo está siempre presente el responder como buen hijo a la Madre De Dios y ponerse en sus manos para que su hermosura y belleza cautive el corazón de los más alejados, y fortalezca el de todos los fieles”.
María Santísima en su Soledad
María Santísima en su Soledad./Foto: Jesús Caparrós

El actual hermano mayor de la Soledad, Francisco López, recuerda que Eduardo fue nombrado en su segundo mandato, de la anterior etapa que lo mantuvo al frente de la corporación de Santiago. “Le estoy muy agradecido, pues desde primera hora tras comunicarle el nombramiento como vestidor de nuestra titular, sorprendido, no dudó en aceptar”. Y aprovecha para subrayar que “ha estado comprometido cada vez que hemos realizado cualquier acto en la cofradía”. López insiste en que está “siempre atento, cuidando a la Señora, disponible para todo”. Al hilo de esas afirmaciones explica que, “si hace falta hacerle un reportaje fotográfico a María Santísima en su Soledad, en el cual hay que hacer varios cambios durante el desarrollo de las fotografías, e implica estar alrededor de seis horas, está dispuesto”. Ello para concluir que “es una persona que te transmite cómo vestirla y no duda en exponer los aspectos en que se podría mejorar”.
Resucitado
Virgen de la Alegría./Foto: José I. Aguilera

Desde lo más profundo de su corazón, el hermano mayor de la corporación de Santa Marina, Francisco Ruiz Abril, no duda en poner de manifiesto que “la dimensión humana de Eduardo es difícil definirla desde la amistad, pues la persona que a Eduardo toma como amigo puede considerarse hermano”. Y asegura que su amigo “tira lo que en sus manos tenga para servir y ayudar”. En el apartado cofrade “Eduardo en el Resucitado es su referente, su punto de partida su punto y seguido. Está lleno de arte y de innovación, respetuoso con las Imágenes sagradas que viste, sea cual sea”. Y concluye que “Eduardo es cofrade de cuna y Dios quiso tocarlo con su mano”.

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