"Incluso en la boca del lobo, ser misionero merece la pena"


El obispo cordobés de Bangassou, Juan José Aguirre, defiende la necesidad del relevo del contingente marroquí (la Minusca) de la Misión de la ONU en República Centroafricana

armas calma bangassou
Juan José Aguirre descargando los contenedores de ayuda para Bangassou./Foto: LVC

Avanzan los días, semanas y meses y en Bangassou y la situación, lejos de mejorar, empeora por momentos. Los guerrilleros antibalaka continúan con su asedio a la población musulmana que protege el obispo cordobés de Bangassou, Juan José Aguirre, junto a su nuevo auxiliar y, como él mismo dice, sus curas. Cada vez más cerca, los rebeldes Seleka responden con ataques a los cristianos y, pese a todo -como ha explicado el prelado en una entrevista a Europa Press-, Aguirre no duda en subrayar que “la fe misionera es muy bonita, estar con los más pobres, incluso en situaciones de alto riesgo, incluso ‘en la boca del lobo’, merece la pena”.
“Muchas veces los misioneros estamos en situaciones que no podemos controlar pero estamos porque están los pobres y necesitan nuestra ayuda”, ha subrayado. “Nosotros estamos tendiendo la mano a quien no tiene poder para decidir nada, a quien tiene hambre, a quien tiene sed, a quien está herido, aunque sea de grupos armados, ahí tenemos que estar”. Y ello, aunque tanto él como sus curas hayan recibido amenazas de muerte por su labor y, aunque reconoce que le inquieta, al igual que la violencia a su alrededor, tiene claro que merece la pena estar allí.
Situación actual
Los últimos meses han sido una sucesión de hechos violentos. Una espiral -tal y como les hemos venido contando en La Voz de Córdoba– contra la que se enfrenta a diario Aguirre. Éste ha señalado que la presencia de cascos azules marroquíes en esta ciudad del sur del país genera “tensión” puesto que se percibe que al proceder de un país musulmán ayudan más a los musulmanes que a los que no pertenecen a esta religión. En este sentido, ha considerado que el envío de fuerzas de paz de otro país que no sea musulmán “atemperaría las cosas”. No obstante, Aguirre ha dejado claro que la hipotética salida de la Minusca de Bangassou, como consecuencia de los dos ataques sufridos en la última semana, en los que han muerto tres cascos azules marroquíes, provocaría “una carnicería”.
 

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