La hermandad de la Sangre y la vida consagrada vuelven al Císter


Los Esclavos de la Eucaristía y Santa María Virgen, y la hermandad de la Sangre, ocuparán el antiguo convento cisterciense, mediante una cesión gratuita por cinco años

Nuestra Señora Reina de los Ángeles./ Foto: Hermandad de Villaviciosa

(Joaquín de Velasco). El pasado mes de abril, las últimas monjas que permanecían en la clausura de la calle Carbonell y Morand, la mayoría de avanzada edad, se trasladaron a Toledo, donde la orden tiene un centro especialmente adaptado para el cuidado de religiosas mayores. Dejaron así su histórico convento, fundado hace casi cinco siglos. Sin embargo, nunca quisieron que el inmueble se vendiera o alquilara, sino que se dedicase a la actividad religiosa.
Por esa razón, animadas por la diócesis, iniciaron contactos con una orden femenina de reciente creación: las Hermanas de María Stella Matutina, que regentan un centro en la Rambla. Sin embargo, el inmueble no se adecuaba a sus necesidades, lo que las hizo desistir del traslado. Finalmente, la orden masculina de los Esclavos de la Eucaristía y Santa María Virgen, que en la actualidad tenía cedida la ermita de la Salud, situada junto al cementerio del mismo nombre, será la que ocupe la mayor parte del histórico edificio. Desde el antiguo guardamuebles hasta el templo, incluyendo la clausura y casi todas las estancias.
Otra de las preocupaciones de las religiosas cistercienses era procurar a la Hermandad de la Sangre unas dependencias en el edificio. Con ello querían agradecer la ayuda que la cofradía había prestado a las monjas durante todos estos años, y de paso recordar los orígenes de la entidad penitencial. La corporación, a la que todavía se la conoce como del Cister, ocupará el antiguo guardamuebles, donde podría almacenar sus enseres, así como alguna habitación accesoria que utilizaría como casa de hermandad. Sin embargo, su sede canónica continuará siendo el convento capuchino del Santo Ángel.
La escritura de cesión a ambas instituciones se otorgará ante un notario de la ciudad el día de Santiago. En ella consta que se realiza en precario, por un plazo de cinco años prorrogables por mutuo acuerdo,y a titulo gratuito, por lo que no existe ninguna obligación de pago por las instalaciones, mas allá de los suministros de luz, agua y similares. La orden cisterciense se siente satisfecha y feliz porque el histórico convento, fundado en 1521, volverá a tener vida contemplativa, uso litúrgico, y acogerá, además, la piedad popular.

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