Las tres obras cordobesas de Antonio Labrador


El imaginero sevillano lleva realizadas las tallas de un Niño Jesús, María Santísima de la Victoria y una réplica del Señor del Silencio

María Santísima de la Victoria./Foto: Grupo de devotos de la Victoria

La producción del joven imaginero sevillano, Antonio Labrador, tiene uno de sus grandes puntos de interés en Córdoba. Y es que el artista afincado en Triana lleva realizadas tres tallas, relacionadas con la capital cordobesa: el Niño Jesús de la Pastoral de la Salud, María Santísima de la Victoria y una réplica del Señor del Silencio.
Nuestro Padre Jesús del Silencio
Reproducción de Nuestro Padre Jesús del Silencio, realizada por Antonio Labrador./Foto: Daniel Villalba

Labrador concluyó esta interesante reproducción de la imagen de Luis Ortega Bru en 2014. La pieza, de 65 centímetros, está realizada en madera de cedro real y, como señalaba el propio Labrador, intenta emular el modelado tan característico y personal de Ortega Bru, que le proporcionaba a sus obras esa fuerza arrolladora; siempre atendiendo a que es una imagen a una escala mucho menor que el original. Al igual ocurre con su policromía al óleo. “Otro apartado que me fascina de este gran artista, ya que conseguía unas transparencias y acabados que se podían denominar muy naturales los cuales, aplicados a una menor escala, he matizado para así intentar que pueda obtener (objetivo nada fácil) la unción sagrada que embriaga todas sus obras”.
María Santísima de la Victoria
María Santísima de la Victoria./Foto: José Casanova

El 22 de mayo de 2016, el párroco de Santa Beatriz de Silva, Juan Diego Recio, bendecía la imagen de María Santísima de la Victoria. La imagen que realizara Labrador venía a sumarse al rico patrimonio material y devocional de Córdoba. Imagen de tamaño natural, la misma está tallada en madera de cedro real y policromada mediante veladuras al óleo, con ojos y lágrimas de cristal fundido. Sobre la Virgen, el imaginero resaltaba que “siempre es todo un reto representar a la Madre de Dios; y mas si cabe para la ciudad de Córdoba, dónde hay tan grandísima escuela de imaginería”. Por ello, “con este trabajo me propuse concebir una dolorosa que impactara y nos transmitiera el amor, la comprensión y el consuelo que sólo una madre es capaz de proporcionar”.
Niño Jesús
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Niño Jesús de la Pastoral de la Salud de Córdoba./Foto: Antonio Labrador

La última obra de Labrador para Córdoba llegaba en febrero de este mismo año. Se trataba de la imagen de un Niño Jesús, encargado por la Pastoral de la Salud. Un encargo que, como el propio artista señalaba, era “una de las obras más emotivas que he tenido el privilegio de realizar”. La talla, que presenta unas dimensiones de 50 centímetros de alto, era elaborada en madera de cedro, y policromada mediante la técnica de colores sobrepuestos o veladuras. También porta ojos de cristal, a la par que pestañas elaboradas con pelo natural. Labrador destaca que la imagen está “enfocada a conseguir la unción sagrada y una ‘naturalidad’, que llame a la oración de las personas que tengan la oportunidad de contemplarla”.

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