El origen del templete de la Fuensanta


La referencia de este baldaquino con el paso procesional de Nuestra Señora de las Tristezas no es la única a este tipo de doseles

Retablo de la Virgen de la Salud de Antequera./Foto: Rafael Roldán

(Joaquín de Velasco). En fechas recientes, La Voz de Córdoba ofrecía a sus lectores, a modo de primicia, las primeras imágenes del templete que cobijará a la Virgen de la Fuensanta en su procesión. Aun a falta de varios detalles, como el plateado definitivo y la ubicación de algunos ángeles, ya se adivina la excelente labor de orfebrería realizada por Emilio León, que conjugará con los faldones de estilo rocalla bordados por Francisco Mira.
Templete de Nuestra Señora de la Fuensanta./Foto: LVC

El observador necesariamente asociará la fisonomía de este baldaquino con el paso procesional de Nuestra Señora de las Tristezas, de la cordobesa hermandad del Remedio de Ánimas, con la que comparte numerosas soluciones estéticas como ángeles, hojas de acanto, volutas, ménsulas, y sobre todo, un movido esquema barroco en el que predomina la línea curva. No obstante, el sinuoso baldaquino diseñado por Miguel del Moral y tallado por Arjona en 1980 no es la única referencia a este tipo de doseles.
Virgen de las Tristezas./Foto: Luis A. Navarro

Sin salir de la ciudad, y aunque de líneas más finas y decoración menos profusa, el concepto de templete dieciochesco lo encontramos en dos vírgenes de gloria. En que usa en su paso procesional Nuestra Señora del Socorro Coronada, original del XVIII recuperado y enriquecido por Miguel Arjona, y el hermosísimo de la Virgen del Rosario, gloria histórica de San Pablo, muy parecido al anterior en su esquema, aunque más elaborado en lo relativo a talla. Ambos ejemplos, como el de la Fuensanta, culminan en una gran corona real que cobija la imagen.
Baldaquino de la Virgen del Rosario de Gloria./ Foto: Eva Pavón

En la provincia, son numerosos los ejemplos de patronas que realizan sus procesiones o sus salidas de la ermita en templete. El de la Virgen de los Ángeles, de Hornachuelos, responde a un esquema similar a los cordobeses. Otros en cambio se alejan de la inspiración barroca, como el de la Virgen de las Veredas de Torrecampo, el de Nuestra Señora de los Remedios de Villafranca, o los tronos de traslado de la Virgen de la Sierra y de la de Araceli.
Nuestra Señora de los Remedios de Villafranca./Foto: DMCS

Sin embargo, pese a lo que pudiera deducirse, el templete dista de ser un elemento característico y exclusivo de Córdoba. Aunque por lo general dentro de otros estilos decorativos, este elemento era frecuente entre las vírgenes gaditanas. Así se mostró en la pasada procesión magna la Virgen de los Desconsuelos, de la hermandad de los Afligidos, que habitualmente figura en el paso junto al Nazareno. También la Virgen Galeona acude a despedir el buque escuela Juan Sebastián Elcano bajo un templete. Se conservan antiguas fotografías de la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad, en un baldaquino en la procesión del Corpus, e incluso la imagen cristífera de Humildad y Paciencia utilizó en siglos pasados un paso con dosel entelado. En la provincia, San Fernando aún lo conserva para su virgen servita de los Dolores, y lo tuvieron la del Carmen y la Soledad.
Cuadro de Miguel Cabrera de la Virgen del Rosario de Cádiz.

Sevilla no es ajena al uso del templete en sus procesiones letíficas. El más reciente de todos es el del Niño Jesús de Praga, del convento carmelita del Santo Ángel, estrenado este año, de estilo rococó y gran movimiento. En uno de plata, es portado también, en la procesión del Corpus, el excepcional Niño Jesús de la Sacramental del Sagrario, obra de Martínez Montañés. Otro, de estilo gótico, abre en Osuna el Domingo de Ramos, cobijando al Niño Jesús Perdido en el Templo.
Niño Jesús Perdido en el Templo de Osuna./Foto: Ezequiel Guerrero Matas

En la provincia de Málaga este elemento alcanza gran difusión, y se pueden encontrar ejemplos que presentan mayor similitud con los cordobeses. Uno de ellos es el valioso trono de Nuestra Señora de la Victoria, patrona de la diócesis malagueña, fechado en 1700. Pero es de forma muy destacada en la monumental ciudad de Antequera donde se conserva fielmente la tradición del templete para sus imágenes sagradas, por lo general con sinuosas trazas barrocas, y decoración de ángeles, roleos, acantos, cardina y rocalla. Es allí donde pueden hallarse los antecedentes estéticos del templete de la Fuensanta, así como de su predecesor de las Tristezas, y otros similares como el del Corpus de Arjonilla. Sobre todo en su patrona y alcaldesa perpetua, la Virgen de los Remedios. El de la Virgen de la Salud, que recuerda mucho al de la hermandad de Ánimas, y también el que cobija a la Virgen del Carmen en su singular retablo, la del Rosario de las Descalzas, o incluso para cristos pasionistas como el impresionante ecce-homo de la iglesia carmelita.
Nuestra Señora de la Victoria de Málaga./Foto: LVC

Por ello, cuando el próximo septiembre Nuestra Señora de la Fuensanta cruce el arco de Bendiciones camino de su santuario, un recuerdo de la vecina Antequera inundará el patio de los Naranjos.

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