Así avanzan los trabajos del nuevo paso de la Fuensanta


Emilio León y Francisco Mira ultiman las labores sobre el baldaquino, la peana y los faldones que estrenará en septiembre la Patrona de Córdoba

Emilio León trabaja sobre una de las piezas del baldaquino de la Fuensanta./Foto: LVC

En la esquina de las Siete Revueltas, frente por frente a la iglesia de Santiago, los golpes cadenciosos del martillo son inconfundibles. Su melodía evoca la artesanía pura, la orfebrería sin mácula, que ofrece Emilio León en su taller. El trabajo que ultima este verano es de los que han de sobrevivir al tiempo. No todos los días se cincela el metal que, bañado de plata, recubrirá el baldaquino y la peana que cobijará a Nuestra Señora de la Fuensanta Coronada, la Patrona de Córdoba y de sus hermandades.
Piezas del bordado de los faldones del paso de la Fuensanta./Foto: LVC

Tras la puerta enrejada, San Rafael recibe a la comitiva que, encabezada por el deán-presidente del Cabildo, Manuel Pérez Moya, y el canónigo Manuel Montilla, supervisa el desarrollo de los trabajos. Mientras en la sombra del patio de la Casa de las Cabezas, los gatos, la vegetación y la historia parecen transportar el tiempo a la casa-taller del inolvidable Miguel Arjona. Las escaleras conducen a la estancia, donde un miembro del taller trabaja sobre la voluta. Mientras en la sala contigua aguardan el baldaquino y la peana. Piezas que evocan al templete de la Virgen de las Tristezas, a la peana que sustenta a la Custodia de Arfe y, en definitiva, a Córdoba. La corona traza la línea de la que remata el monumento eucarístico del tesoro de la Catedral, así como las campanillas de la parte superior conducen a la memoria colectiva de la Plaza del Pocito.

Un grabado de nuestra Señora a tamaño real preside la escena. Y, entre tanto, cerca de Santa Inés, la rocalla se prolonga en el hilo de oro que teje Francisco Mira para los faldones del paso de la Patrona. Mientras los volúmenes cobran forma sobre el terciopelo azul y en el bastidor se aventuran las piezas que conformarán el todo; apenas restan dos meses para que la “Regina Cordubensis” llegue al primer templo, para que sus devotos le rindan honores y regrese a su barrio. Y lo hará con estrenos, que, como expresa el propio Manuel Montilla, darán la medida del “paso que la Patrona merece”.

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