Así es el fundador de uno de los talleres de artesanía más famosos de Córdoba


Parihuela./Foto: Taller Juan García Casas

Su nombre y el de la localidad cordobesa de La Rambla son indisociables. Con trabajos distribuidos por toda la geografía andaluza, así como por Extremadura, Madrid, Ceuta, Alicante, e incluso, el continente americano, el taller de carpintería religiosa de Juan García Casas ha alcanzado un indudable prestigio en el mundo cofrade, a lo largo de las últimas dos décadas. Aunque la actual empresa se funda en 1998, García Casas comenzó su andadura profesional a los 16 años de la mano de su padre, que era maestro carpintero y ebanista.
García Casas comenzó a trabajar en el taller familiar que, por aquel entonces, se dedicaba principalmente a las labores de portaje de obra y mobiliario. No sería hasta 1993, cuando el artesano rambleño tenga su primer contacto “profesional”. Sería en su hermandad de nacimiento, la de la Esperanza; donde se ofrecería a realizar una parihuela para el nuevo paso. La iniciativa surgió para abaratar costes y, casi un cuarto de siglo después, el taller de La Rambla se ha convertido en todo un referente.
Las muestras de su labor son prolíficas, mostrando la confianza que las hermandades tienen en la labor de García Casas. De hecho, en la actualidad son diversos los trabajos que han llegado al taller, desde distintos puntos de la geografía andaluza. Los dos últimos que se han conocido destacan por su envergadura. Así, la cofradía de Jesús Caído ha encargado al artesano la restauración del paso del Señor de San Cayetano que, datado en 1943,  es el más antiguo de la Semana Santa de Córdoba.
Juan García Casas, durate la firma del contrato con la hermandad del Resucitado./Foto: Hermandad del Resucitado

Por su parte, la hermandad del Resucitado ha anunciado -prácticamente, 24 horas después de hacerse público el acuerdo con el Caído- que será el taller de La Rambla el que lleve a cabo la realización de las parihuelas de los dos pasos de sus titulares. Una apuesta segura, que da cuenta del prestigio del que goza García Casas.

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