"El estado de canastilla y los respiraderos es excelente"


La hermandad de Jesús Caído da inicio a los trabajos de restauración del paso, que acometerá el conocido artesano de La Rambla, Juan García Casas

Caído paso
Enrique Ponce y “El Puri”, junto al paso de Jesús Caído./Foto: Jesús Caparrós

“El estado de canastilla y respiraderos es excelente”. Esta afirmación del reconocido artesano de la localidad cordobesa de La Rambla, Juan García Casas, da muestra del cuidado que la hermandad de Jesús Caído ha prestado al paso procesional que porta a la venerada imagen. De hecho, conserva el charolado original. Mientras que el carpintero rambleño considera “muy necesaria la nueva parihuela y reconstrucción de la estructura interna, pues observa ciertas partes deformadas por el paso del tiempo”, ha desvelado la corporación de San Cayetano.
Los trabajos sobre el paso comenzarán esta semana y se prolongarán hasta los primeros meses de 2018. Los mismos, como explica la hermandad, consistirán en una intervención que consistirá en la realización de una nueva parihuela en pino de Flandes, bastidores, trabajaderas y zancos; además del repaso y barnizado de canasto y respiraderos; así como el refuerzo de los soportes de los cuatro faroles.
Cabe recordar que el paso de Jesús Caído se estrenó en 1943, es el más antiguo de la Semana Santa de Córdoba, y se inspira en el de la hermandad de los Estudiantes de Sevilla. Se diseñó para ser empujado con ruedas, por lo que se resiente la estructura interna. La última intervención sobre el mismo se realizó hace dieciocho años en los talleres de Andrés Valverde, cuando se reforzó dicha estructura interna.
Las labores que ahora se inician van en sintonía con el amplio trabajo que la corporación viene desarrollando, en torno a la conservación de su patrimonio. Así, entre 2016 y 2017, la cofradía del Jueves Santo procedía a la restauración del Señor, que se llevaba a cabo en el taller de Regespa, que regenta Enrique Ortega. Éste realizará también una amplia labor de conservación de Nuestra Señora del Mayor Dolor en su Soledad, dando cuenta de la responsabilidad de la hermandad con sus bienes más preciados.